Domingo, 25, Oct, 5:17 PM

Desde Berlín, Alemania, a 24 de agosto de 2020


Estimado Director
Diario Online Pichilemu News
Washington Saldías González

Son las 6 de una mañana, que se abre en mi ventana, llena de sol en medio del verde de antiguos castaños silvestres, junto a las ventanas del cuarto piso de mi departamento en Berlín.
Bien sabes, como leo todos los días vuestro diario, tengo las noticias de Pichilemu frescas, emocionantes y llenas de sinceridad por la responsabilidad que imprimen los artículos, toda una muestra del sacramento genuino de vuestra labor periodística.
Y hoy ¡qué sorpresa más agradable!, veo a Pichilemu News, renovado en su presentación: luminoso, llenos de alegría visual su presentación, alegre y prometedor de tiempos que predicen afectivas colaboraciones de amigos y admiradores: un logro deseado por largo tiempo.
Van de inmediato mis felicitaciones por la mística, a través de tanto tiempo, desarrollada y que sabemos lo haces con tanto esfuerzo, dedicación, amor a la tierra de los mayores …… y, donde, la familia se ha hecho permanente y sus hijos dan frutos musicales como uno de los suyos que se ha coronado de músico, quien, sin duda, entonará melodías de lo mejor del espíritu que su apellido a desplegado: por su padre en política, sus hermanos en lo social e intelectual, como Antonio y Eduardo, a quienes Pichilemu le debe muchos logros por sus preocupaciones defendidas pecho a pecho, ¿cuántas veces en plena adversidad?

Desde Berlín, Alemania, esquivando en estos tiempos de pandemia pelotazos a la salud, le mando mis augurios y anhelos de mayor penetración y ayuda de la mentalidad pichilemina al quehacer de su diario online.
Es un merecimiento histórico, porque es el patrimonio noticiero heredado de don Carlos Rojas Pavez, que ha proseguido como un mandato intelectual fresco, luminoso y prometedor para ir grabando día a día la historia de Pichilemu.

Reitero mis felicitaciones y quedo a sus gratas órdenes.

Jorge Aravena Llanca Hijo Ilustre de Pichilemu, Cardenal Caro, Chile

Fuente: www.pichilemunews.cl – 16.06.2013

CLUB DEPORTIVO INDEPENDIENTE:  50 AÑOS EN LA HISTORIA DE PICHILEMU

Pichilemu en la década del sesenta estaba constituido por un montón de casas dispersas desde el bosque hasta El Bajo y desde la playa central hasta el Matadero próximo a la Quebrada del León por el Sur.
Las necesidades de que hubiese una mayor interrelación entre estos sectores permitió la agrupación de equipos de fútbol, naciendo así El Cañonazo, Los Rotos Cacos, los de El Bajo y los de El Llano.
Ante la inquietud de una mejor organización y con un afán de ofrecer un sentido mayormente social surgieron algunos clubes deportivos a lo cual se sumó el Club Deportivo Independiente en 1963.
Nace en una ala de la Iglesia Parroquial Inmaculada Concepción en un cuarto prestado por el párroco -contiguo a la pesebrera de los caballos y de la carroza fúnebre parroquial- donde se podía encontrar una mesa de ping-pong, un escritorio al fondo del cuarto destinado al Presidente, unas cuantas sillas, dos pares de guantes de box, algunas barajas para jugar brisca, juegos de ludo y ajedrez y por ultimo una radio de madera que ofrecía música de la época y más de algún radio teatro transmitido desde la Capital.
Claro que fueron los Guardias y Cruzados el mayor aporte a la fundación. Pero es que ellos eran quienes ordenaban las Procesiones que iban desde la Iglesia de la Inmaculada Concepción hasta la de la Virgen del Carmen. Todo un recorrido con velas encendidas y una Virgen  agradecida del fervor popular. Es que la fiesta a la Virgen María comenzaba en Noviembre cuando ella pernoctaba en las casas del pueblo donde se le preparaba un altar y los vecinos acudían a rezarle el rosario.  Era  por decir lo menos, el mayor honor para esa casa tener a la Virgen en su humilde morada, porque de seguro esa familia quedaría bendecida y por tanto  estaría más cerca de Dios.
Las reuniones semanales eran al más puro estilo tradicional: lectura del acta anterior y terminaba con el pago de cuotas y quien sería el que llevaría la indumentaria hasta el Estadio, asunto que siempre recaía en el inolvidable Jorge González ¨montón de humo¨. Concluida la misma muchos aceleraban el paso hasta la estación de trenes a esperar quien sabe a quién, otros más lentos llegaban hasta la Fuente de Soda Rubí a poner la mejor música en el wurlitzer y por último los que se iban tras las papas fritas con huevos y vino tinto.
Los partidos del día domingo concluían oscureciendo. Desde allí había que ir hasta el Restaurant O’Higgins a escuchar las cada día más ingeniosas payas de nuestro poeta popular Hugo González que ya llevaba preparadas en un roído papelito, y alguna que otra ocurrencia de Don Fernando Urzúa Púa. Más tarde, apresuradamente se llegaba hasta el Cine Royal para ver la infaltable película mexicana del momento, que ya había sido anunciada en carteles públicos y que era complementada poco antes de la función  con música de Los Ángeles Negros hasta acomodarse en sus asientos. Es que como no, las películas eran con intermedio incluido.
A través de estos 50 años el Club ha sido y es un inmenso aporte social para Pichilemu, aglutinando gente de diferentes estratos sociales y ofreciendo alternativas de recreación las que fueron extendidas desde un inicio hasta las mujeres, las mismas que siempre han mostrado un gran ingenio para desarrollar  actividades de acercamiento entre ellas y la ciudad.
Don Washington Saldías González mediante un gigantesco collage nos ha hecho desempolvar el pasado, nos ha hecho recordar historias y anécdotas y por ultimo nos ha hecho  resurgir encuentros y desencuentros con cada uno de esos rostros, con los cuales se ha  compartido y que han formado parte de nuestra historia individual y colectiva.
Por eso, para quienes motivaron la fundación del Club, hoy al cumplir los 50 años debemos decirles que nada de ello fue en vano, que el propósito y objetivos trazados se han cumplido y que pese a los altibajos sufridos en el camino el propósito de continuar sigue con más fuerza, porque las generaciones venideras provienen de la misma cepa que de nuestros antepasados.
Felicidades Club Deportivo Independiente Pichilemu  por estos 50 años.
 
RAMON LIZANA GALARCE
Santa Cruz, Bolivia

Sr. Director PichilemuNews

Estimado amigo:

Por todo cuanto leo en vuestro periódico ONLINE, le doy las gracias porque así estoy informado de Pichilemu, de su gente, su progreso y otras actividades que ahora por el canal de Tele, dan informes diarios de mucha importancia.

Con estas breves palabras, agradecerle de nuevo y poder saber más detalles de nuestra patria chica, que tanto relieve esta adquiriendo por el deporte y las iniciativas de sus habitantes, sobre todo de mujeres emprendedoras, que mantienen un ánimo ejemplar, complementando, a sus actividades otras de actual contenido y de estímulos tanto económico como intelectual.

Vayan para finalizar, desde Berlín, Alemania, mis cálidos saludo para usted, y mis agradecimientos por su trabajo informativo.

Y le ruego, estos saludos los haga llegar en su diario como una preocupación de mi parte por todos los pichileminos.

Jorge Aravena Llanca
Hijo Ilustre de Pichilemu

Desde Berlín, Alemania.

Estimado señor Director de Pichilemu News.

Como siempre, a diario pendiente del acontecer pichilemino, he leído con gran entusiasmo en su página online, su artículo sobre la historia de las reinas del verano pichilemino.

Lo felicito con entusiasmo. Está muy bien escrito. Para mi ha sido un recordatorio de alegrías de nuestra juventud que, con usted en algún momento compartimos, incluso con su honorable padre, Don Washingtón Saldías que después fue alcalde de Pichilemu, hasta rozar con el golpe Militar, que por ser un hombre de principios humanitarios como socialista, nunca fue molestado pues se le comprobó una periodo limpio en todas sus actuaciones. Muy honroso recuerdo para sus descendientes.

Recuerdo que ese año cuando fue elegida reina Rosita Leyva, yo estaba en Pichilemu, y fui colaborador de su campaña, la que es parte de mis hermosos recuerdos pichileminos y de calidad emocional por la amistad que muchos me brindaban, cuando venía de Buenos Aires hasta Pichilemu buscando reincorporarme a mis parientes y al pueblo de mis mayores.

Nos subíamos a las micros que entraban y las que salían por el bajo en la esquina de la casa de Aliro Miranda Gaete. Yo cantaba guitarra en manos, cuando ya tenía compuesta esa tonada “QUIERO VOLVER A PICHILEMU” y “NOCHES DE PICHILEMU” , incluso ya memorizado el vals de Hugo Díaz Girón “INVIERNO CRUEL”. Recuerdo, entre otros memorables momentos, que unos muchachos que se volvían a San Fernando al ver nuestra alegría, la sana acción junto a la belleza de Rosita Leyva, decidieron interrumpir el regreso a su hogar y se pusieron a cantar a grito pelado el estribillo de la canción “Quiero volver a Pichilemu”, integrándose a la campaña del grupo recolector de dinero para la candidata a Reina y se quedaron una semana más, compartiendo con nosotros, ese fin de febrero casi muriendo por la escasez de turistas.

Fue el año en que me peleé con el guatón Donoso allá en Ciruelo, cuando, sin saber encontré una masa de carreta, que estaba de adorno en la puerta de su casa, yo creyendo que era algo perdido, la tomé y me la traje a Pichilemu como adorno para el Hotel Ross a cargo del Beto González, el aviador hijo del dueño del hotel. El guatón al día siguiente me acuso al juez que era don Washingtón Saldías, padre suyo señor Director, quien me conminó a ser detenido por robar en casa ajena. Ante mi estupor y deseos de devolver esa masa de carreta, me dejó libre.

El señor juez, entonces, se levanto de su asiento, vino hacia mi y dándome un abrazo, me felicitó calurosamente, porque nadie, nunca, le había pegado un combo, o dos o tres, como yo lo hice, a ese tremendo huaso, el más insolente, agresivo de cuantos pichileminos se cruzaban en su camino. Esa libertad me permitió seguir en la campaña de Rosita Leyva y logramos que fuera elegida

Como corolario de estos bellos recuerdos pichileminos, viviendo tan lejos, le agradezco que haya despertado todas las gratas visiones de mi juventud. Su artículo merece ser estudiado por los escolares, pues es historia viva del amor por nuestros pueblo, por lo bien escrito, porque da motivos para sentirse orgulloso de amar a Pichilemu, por lo que no tengo reparos en decir que “esos tiempos pasados eran mejores” por solidarios y la motivación juvenil de vivir con alegría. Si no se escribieran no tendríamos historias, nada que contar. Así que otra vez, gracias y felicitaciones.

Muchas gracias.

Jorge Aravena Llanca
HIJO ILUSTRE DE PICHILEMU.

Berlin (Almania), 24 de abril de 2018.

Sr.
Washingtón Saldías González,
Director de Pichilemunews

Estimado Sr. Director:

Es dolor, pesadumbre, impotencia lo que sienten los recuerdos históricos, sofocando el pecho, por lo ocurrido en el Hotel Ross, a consecuencia del incendio

que destruyó maderas de antigua data y de lejanas procedencias, que cobijaban planes de placer de miles de personas en busca de paz y hermoso entorno de sol, arena, mar y cielo, en sus vacaciones desde tantos lejanos puntos del país.

Ahora, desde otro Continente, estas lágrimas de pesar por su destrucción tienen un amargo sabor por los recuerdos de nuestro paso cobijados en ese valioso recinto de tanto valor histórico de nuestro querido Pichilemu.

¿Por qué estas tragedias son pensadas, imaginadas, adelantándose a los hechos? ¿Tenemos in mente que todo Pichilemu arderá un día por la desidia de no proteger el bien que nuestros mayores construyeron para el bienestar futuro de los habitantes del balneario?

¡Por cierto que estuvimos ahí! Después del éxito de la CAVERNA 69" en el Casino junto con el Beto González (*1), el oficial de la aviación co propietario del recinto, organizamos el "ROSS 70" con los Panters bajo la anuencia de Jaime Parra, dándole impulso a bailes y unos carnavales remozados como copia de esos antiguos que se hacían dándole popularidad al Hotel y a Pichilemu.

Si, estuvimos meses bajo esa sombra protectora de ambiciosa de cultura. No podemos olvidar los modelos europeos del mobiliario, realizado con madres de lejanas procedencia y de una calidad eterna. Recuerdo el armario del fondo del comedor, labrado con formas artísticas de palacios reales; lo firme de las mesas y de las sillas, incluso del piso fuerte y liso que para el baile era óptimo, inolvidable, de ese "ROSS 70", que nos dejó un recuerdo imperecedero.

Con este ejemplo destructivo ¿qué deberíamos proteger? ¿Qué lugar, hotel o restaurante queda en Pichilemu de esa época? ¿El Club de Oficiales de la Armada? (*2)

Todo se debería declarar Monumento Nacional, Patrimonio de Pichilemu, de su historia, del amor que sus visitantes han guardado, junto a su historia personal y, –que con este incendio tiemblan–, por lo que queda en pié.

¿Incluso las fotos que guardan algunos de ese Hotel Ross, con tanto afecto hasta de sus abuelos, se están difuminando?

¿Dónde estarán las barandas del Puerto de Pichilemu, que nada protegían al frente de la antigua Iglesia? ¿Quién tiene esas reliquias? ¿No deberían, los que las tienen, entregarlas al Patrimonio de Pichilemu? ¿Dónde están esos hierros forjados con tanto valor histórico?

En todo caso, alguien debería guardar como Patrimonio, por lo menos, un paquete de cenizas de ese comedor pichilemino que se ha incendiado y, que tantos recuerdos provocan, ahora en el pecho, un ahogo que será una herida incurable.

Sr. Director, no obstante, muchas gracias por la información de vuestro diario Online.

Los acompaño en la pesadumbre y pido protección para lo que queda de esa niñez pichilemina en las reliquias que aún se mantienen en pié.

Vuestro, como siempre.
Desde Berlín, Alemania.

Jorge Aravena Llanca.
Hijo Ilustre de Pichilemu.

NOTA del Editor:

(*1): Se refiere a la Casa que construyó Daniel Ortúzar Cuevas y que pertenece desde hace unas décadas al Centro de Personal ® de la Armada, La Esmeralda, ubicado en Av. Ortúzar esquina Arturo Riveros.

(*2): Se refiere al pichilemino y piloto de guerra de la FACH, coronel (R) Gustavo González Pérez, uno de los hijos de don Luis González Osorio y doña María Pérez, quienes compraron a la Sucesión Ross, el edificio conocido como el Casino (adquirido en 1993 por la Municipalidad de Pichilemu, bajo la alcaldía de don Orlando Cornejo Bustamante) y que remodelado e inaugurado el 2010 es sede del Centro Cultural “Agustín Ross Edwards”; M.N. 1988.

(*3): Comentando con un hermano que trabajó en el Chino ‘s Bar, respecto al segundo artículo sobre el incendio que afectó el lunes al Hotel, me decía: “Te olvidaste de mencionar que, el año 1970 funcionó –primero- ahí, el “Ross 70”; lo que corrobora Jorge Aravena Llanca en su Carta.

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