Lunes, 18, Ene, 8:59 PM

Fuente: www.pichilemunews.cl – 15.01.2021
- Aunque estamos cumpliendo 35 años desde que “reeditamos” el olvidado periódico “Pichilemu” -fundado por el servidor público Carlos Rojas Pavez (a la sazón secretario municipal y tras jubilar, alcalde entre 1967 a 1971)- desde el 14 de enero de 2000 sale al mundo vía online, cumpliéndose así un nuevo cambio de folio.

Cuando el año 1985 conversamos con su fundador para lograr los derechos para su reedición -tras el intento de fundar un periódico nuevo para Pichilemu, ante Dinacos- don Carlos Rojas no con cierta ironía, nos dijo “no creerá hacerse rico con esta idea ..., pues las pocas ediciones que logramos sacar (refiriéndose con sus colaboradores más cercanos: Miguel Larravide Blanco y José Arraño Acevedo) nos dejaron encalillados hasta acá ...”, indicando con una de sus manos más arriba de su cabeza.
Le explicamos que, al igual como él, pensábamos que nuestra comuna -desde el 1979, ciudad capital de la provincia, necesitaba contar con un medio escrito, para dar a conocer las inquietudes de la comunidad, sus necesidades, los logros, el desarrollo del deporte, etcétera. Y que, tras sufrir la tramitación gubernamental para crear el medio de comunicación; queríamos usar el resquicio legal de una publicación que, no obstante a estar creada en forma legal y con anterioridad a las exigencias impuestas por el Gobierno Militar, era una solución, como lo que había acontecido con el Fortín Mapocho.
Al oír nuestra firme convicción, don Carlos accedió señalando “yo a estas alturas no estoy en condiciones de reeditarlo y, en mis hijos, nunca he visto ningún interés por algo semejante, así que me alegro tenga esa disposición de revivirlo … y, adelante”. Antes que reaccionara, me preguntó si necesitaba un escrito o algo así. A lo que respondí “sí …, pero antes necesito que me diga cuál será el valor del traspaso legal”.
Y en su estilo, don Carlos me respondió: “Usted no sabe en qué tete se está metiendo y quiere que además le cobre por ello …?
Y, agregó: “Dígame, día y hora para que vayamos a una Notaría, pues yo creo que debe ser un documento así, ¿o no?”.
Tras replicarle que, en efecto, así debía ser para continuar con los trámites legales -tanto en la Biblioteca Nacional, como en la Gobernación Provincial- acordamos el día y hora para ir a una Notaría. Y así, días más tarde con el documento en nuestro poder y trámites concluidos, nos dispusimos a preparar la primera reedición del “Pichilemu”; pero un hecho -que a la postre demostraría nuestra decisión correcta- nos hizo sacar antes una Edición adelantada del que, posteriormente se transformaría en el Suplemento “El Promaucae”.
Claro, el deporte -el surf- que con fuerza venía impulsándose desde un año antes por jóvenes llegados desde otras ciudades del país, tendría un Campeonato Abierto de Surf y decidimos apoyarlo, convencidos de que este nuevo deporte, que estaba en ciernes en nuestro país, podía ayudar a nuestra comuna, considerando las opiniones de los propios deportistas que daban a nuestras olas especiales características para su práctica.
Y como todos sabemos, ni ellos -ni nosotros- nos equivocamos. Hoy el surf es sinónimo de Pichilemu, Punta de Lobos, etcétera.
Pues bien, el 15 de enero de 1986 sacamos a la luz el Suplemento El Promaucae. Y, cumpliéndose un aniversario de la salida del primer número del periódico “Pichilemu”, el 31 de enero de 1944, sacamos la edición N° 10 con los resultados del campeonato de surf, entre otras noticias.
Alcanzamos a sacar hasta el N° 38 (el año 90) cumpliéndose la profecía de don Carlos. No obstante, con la satisfacción del deber cumplido …; pero con los bolsillos vacíos, como los auténticos Quijotes. Pero, no es lo contrario lo que nos ha animado …; siempre destacando lo destacable, criticando lo que merece la crítica, denunciando lo que no debe callarse, comunicando inquietudes y necesidades de la comunidad, impulsando iniciativas, etcétera, etcétera.
Y tras el nuevo sueño invernal de la edición en papel, la tecnología electrónica nos hizo crear, fundar www.pichilemunews.cl un 14 de enero de 2000, hace 21 años ….

Agradecer, al profesional santacruzano Juan Lucero Ramírez, quien fue el primer webmaster de este desafío. Y a quien, luego de su vuelo por distintos desafíos personales, logramos contar con sus servicios para modernizar -en agosto pasado- una nueva cara en su presentación y más moderna, similar a medios con infinitamente “más medios”.
También, agradecer a cada uno de nuestros colaboradores que, sin ninguna obligación pecuniaria de por medio, nos brindan su apoyo en esta labor difusora a través de este medio de comunicación.
“Un año más ...” que nos da esperanza de seguir entregando, de acuerdo a nuestras posibilidades algo distinto, sin pensar en réditos económicos -que son legítimos- pero que no es nuestro leiv motiv ...

Fotografías: Archivos “pichilemunews”

Fuente: www.pichilemunews.cl – 03.01.2021
- El próximo martes se conmemoran 95 años desde que llegó a la Estación pichilemina el primer tren de pasajeros: Domingo 5 de enero de 1926.
- En tanto, este año se cumplen 35 años desde que se suprimió el servicio de pasajeros hasta Pichilemu: Domingo 9 de marzo de 1986.
- Museo que funciona en la ex Estación de Ferrocarriles, expondrá novedades históricas del patrimonio ferroviario y del balneario, a partir de mañana con protocolos sanitarios Covid-19.

Coincidencia o no, en ambas fechas los trenes en servicio fueron “excursionistas”. El primero salió desde la Estación Central, en Santiago, de madrugada, con altas autoridades en un servicio especial, para unírsele coches “con excursionistas” en la Estación de San Fernando -capital de Colchagua- como asimismo, autoridades provinciales y otras personalidades en cada Estación del Ramal a la costa.
El viaje fue una verdadera fiesta, de alegría y jolgorio según describen cronistas de la época en diarios tanto nacionales, como de la región.
En Pichilemu, casi a mediodía llegó la troupe ferrocarrilera en medio de petardos que estallaban a medida que las ruedas del convoy avanzaba hacia su destino, y donde en el andén, por ambos lados, esperaban ansiosos coterraneos de entonces, encabezados por el alcalde, a la sazón Francisco Adriano Caro Rodríguez (1925-1927), hijo del primer alcalde de la comuna -José María Caro Martínez (1894-1905)- y hermano del primer Cardenal de la Iglesia Católica Chilena, José María Caro Rodríguez.
Tras el saludo protocolar a las autoridades e izamiento del pabellón patrio con la entonación del himno nacional, los discursos de rigor donde se destacó la magna obra concluida después de décadas de colosales obras de ingeniería, que demandó salvar cordones de cerros -incluidos tres túneles: La Viña de 323 metros; El Árbol de 1.960 metros (*1); y El Quillay de 177 metros- aparte de inmensos terraplenes, como varios pequeños puentes.
Gran parte de los pasajeros tras bajar del convoy, ajenos al protocolo, fueron inmediatamente en demanda de la playa a pocas cuadras de la Estación para aprovechar las pocas horas tomando aire salino; y muchos a tocar por primera vez las arenas grises y las aguas del mar, pero los más mayores a darle el bajo a las exquisiteces que ya en el viaje habían sufrido merma por el apetito que genera un viaje en tren, por muy atractivo que sea el paisaje. Y por supuesto, los “salud” en tazas y cachos para disimular el alcohol ante las ávidas miradas de los niños, quienes debían contentarse con agüitas de limonadas.
El retorno a destino estaba fijado a las 17 horas, ya que el tren tras dejar a los “excursionistas” hasta San Fernando, el tren debía continuar hasta Santiago a dejar a las autoridades.
Diarios de la región estuvieron varios días escribiendo crónicas del viaje del primer tren de pasajeros a la costa, recordando detalles y pormenores anecdóticos que los diferentes corresponsales habían captado y conocido durante la ida y retorno de aquel viaje que se convertiría en histórico para los habitantes de un vasto sector de lo que, entonces, era la provincia de Colchagua.

AYER y HOY
Para una gran cantidad de habitantes de Colchagua y desde el año 1979, de la provincia de Cardenal Caro, el ferrocarril en sí, y el servicio de pasajeros en particular, se añora. Y la prueba está que, a través de las redes sociales, permite expresar frecuentemente estas añoranzas cada vez que alguien sube una foto de un tren o Estación. Pero, lamentablemente, todos esos deseos chocan con una realidad que aleja que la idea de un retorno a esos hermosos viajes en tren se disipen ….
Sí, no obstante a que leamos, oigamos o veamos en los noticias, diario, radio, televisión o internet, que EFE anunció, por ejemplo, que desde el puerto X de China, zarpó recientemente el barco Maitaca Arrow un primer embarque que trae de una sola vez “seis trenes” para el servicio de pasajeros en el Biotren, entre Victoria-Temuco entre otros tramos.
Según se ha difundido son trenes con un gran confort, nuevos, “de paquete”, no como la chatarra que durante el gobierno de Lagos se importó y que a poco de llegar, se debió dejar abandonadas en estaciones sureñas. Tampoco, como los trenes que prometió Frei en el gobierno anterior. Y que solo fueron una ilusión, como tantas otras promesas que surgieron en sucesivos gobiernos.
Antes, el gobierno de 16 años de Pinochet, había eliminado servicios, ramales, disminuido a su mínima expresión FF.CC. del Estado, transformando la Empresa de Ferrocarriles del Estado, EFE, en una empresa que debía autofinanciarse; al tiempo que crearon “empresas” del ramo integrada por ex ejecutivos ferroviarios; sin que -en democracia- lo hicieran mejor. Hoy, es un gobierno derechista el que -con ejecutivos de su confianza- tienen el destino de ferrocarriles en sus manos.
Esperemos que el barco “Maitaca Arrow” en viaje a Chile “no se hunda” y los trenes modernos, nuevos, lleguen desde la China comunista y éstos hagan revivir la esperanza en una nueva historia del ferrocarril en nuestro país. Éstos corresponden a un primer grupo de un total de 15 nuevos trenes que fueron adjudicados mediante licitación pública internacional.
Sería un homenaje a todos aquellos obreros, empleados, técnicos e ingenieros que desde 1851 -con el ferrocarril desde Copiapó a Caldera- trajeron a nuestro país, progreso creciente a lo largo y ancho de nuestra patria.

RECUERDO
Desde mañana en adelante, cada quien quiera recordar parte de ese glorioso pasado ferroviario, podrá visitar la ex Estación de Ferrocarriles (*2), la que presentará una serie de novedades en las salas del recinto.
Consultada Mónica Cornejo, encargada y regente del Museo -que ha formado con mucho tesón y esfuerzo personal- señaló a “pichilemunews”: “Hay muchas novedades en el interior, está muy linda, ordenada y tiene todos los protocolos sanitarios Covid-19. Así que está muy bien y a contar del lunes 4 comenzamos abrir la Estación en la forma que corresponde. He postergado mucho esto, pero quería que estuviese muy bien equipada como corresponde ...”; dejándonos invitado a constatarlo in situ en cuanto estemos por esos lares y a todos quienes valoran el tremendo patrimonio en la zona, parte del cual está ahí, a través de objetos, equipos, elementos, herramientas y fotografías antiguas, no solo referido al tema ferroviario, sino histórico y hotelero del balneario que impulsara ese gran visionario, empresario, hombre de negocios, diplomático que fue Agustín Ross Edwards.

(*1): El túnel El Árbol es un túnel que está ubicado en el ex ramal San Fernando-Pichilemu, a escasos metros de la desaparecida estación El Lingue.
El túnel fue declarado Monumento Nacional, en la categoría de Monumento Histórico. Así lo dice el Decreto Nº 192 de 1993, junto con el Caballo de Agua (hoy en el Museo del Niño Rural, en Ciruelos).
El túnel tiene 1.960 metros de largo, 4,5 metros de ancho y 6 metros de altura; el más largo de Chile a esa fecha.
Fue construido entre el 3 de diciembre de 1900 y el 11 de mayo de 1904.

(*2): La Estación de Ferrocarriles de Pichilemu, conocida en principio como “Bajo el Retamo”, fue declarada Monumento Histórico, mediante el Decreto Supremo N° 116, del 16 de marzo de 1994; a solicitud de la Cámara de Turismo de Pichilemu.

Fotografías: Archivo “pichilemunews”/Soy Temuco/Captura Videos Chilevisión/Canal13/Etc.

Fuente: El Rancagüino online – 01.11.2020
Han pasado más de cien años desde aquel día en que llegó a la vida el niño Oscar Castro Zúñiga. Su cuna fue modesta, en un hogar también modesto, ubicado en la céntrica calle O’Carrol de Rancagua. Una ciudad de solamente 64 manzanas, habitada por no más de diez mil personas, con sus calles de tierra y de piedras, que no supieron que en aquel 25 de marzo de 1910 le había nacido un poeta.

Transcurrieron 19 años hasta el 9 de marzo de1929, cuando en el diario local, “La Semana” (que se transformó después en El Rancagüino”), apareció publicada, por primera vez, una poesía de la que era autor ese mismo niño, convertido en poeta.
Siguieron pasando los años y aquel joven, junto con alcanzar madurez, crecía y se desarrollaba en el campo de la poesía. En 1943 obtuvo su consagración, al otorgarle la Municipalidad el Primer Premio en el género Poesía del Concurso Bicentenario de Rancagua, por su libro “Las alas del Fénix”.
Unos años después, el libro de poemas “Por los caminos del Alba”, colocaba su figura en el plano nacional de la literatura chilena. Otros libros fueron engrandeciendo su nombre y su fama. Varias distinciones se fueron sumando.
Hasta que, en el triste día primero de noviembre de 1947, en un día como hoy, Oscar Castro Zúñiga dejaba atrás los caminos del alba, para iniciar aquel que va “más allá”, hacia el infinito…
El cambio de rumbo no fue obstáculo para el crecimiento de su figura como poeta, cuentista y novelista. Obras póstumas se agregaban a las que dejara publicadas. Y han continuado difundiéndose.
Hoy, en este nuevo primero de noviembre, cuando la pandemia hace que por vez primera no se puedan reunir los rancagüinos en su tumba en el cementerio N°1, “con olor a vendimias y sabor del fruto dulce y del agua” que bebió el poeta,  este diario, que se honró con muchos de sus primeros versos, le están rindiendo hoy un nuevo homenaje, evocando su nombre, que no se olvida.

LA POESÍA JOVEN E INÉDITA DE ÓSCAR CASTRO
El historiador Héctor González, periodista y director de Diario El Rancagüino, en la época de 1990 realizó una recopilación de poemas escritos por Oscar Castro bajo el seudónimo de Raúl Gris, a continuación, la historia de algunos de estos versos.
¿Cuándo nacen los poetas?… Quizás si así como su obra y su recuerdo se prolongan, en algunos, infinitamente en el tiempo, su nacimiento no se produce al separarse físicamente de la madre que lo albergó en su vientre.
Tal vez los poetas existieron siempre. Estuvieron en el momento de la Gran Creación. Fueron parte de un átomo, de un cromosoma pequeñísimo, salido de la mano de Dios. Se fue multiplicando y reproduciendo con el tiempo y con los siglos. Emergió algún día en un Hornero, o más tarde en un Shakespare o en un Dante, o pudo estar en el instante de la concepción de un Walt Whitman, de un García Lorca o de un Borges.
Creo que los poetas nunca nacieron, porque nunca morirán. Fueron destinados y predestinados a pasar por la tierra efímeramente, para dejarnos belleza en los espíritus con el sortilegio maravilloso del malabar de la palabra.
Se conservan algunas breves y hermosas descripciones de episodios de su niñez: grupos de muchachos bañándose en un canal cercano a Rancagua en los veranos, su ingreso al Instituto O’Higgins de los Hermanos Maristas’. la Primera Comunión, la primera vez que entró a una biblioteca pública… Pero no dejó escritos sus recuerdos del primer verso escrito, tal vez a hurtadillas,  enviado a alguna muchachita. Se sabe que unos pocos le fueron publicados en las revistas infantiles «El Peneca» y «Don Fausto».
Sólo sabemos con certeza, que, en el mes de marzo de 1929, con 18 años de edad, llegó, tímidamente, hasta el Director del periódico de Rancagua Miguel González Navarro y le preguntó si podría publicar alguna poesía, entregándole al periodista dos o tres que traía en un cuaderno.
Allí fue donde Oscar Castro recibió su primer estímulo, la mirada comprensiva, la palabra de aliento de un hombre que también sintió en su pecho la vibración sutil de la poesía, y lo que es más, la promesa de publicárselas.
Quisiéramos adivinar cuál fue la emoción del joven Oscar, cuando el día 9 de Marzo de 1929, en una de las páginas del periódico «La Semana» (antecesor de «El Rancagüino») vio publicada por primera vez, una poesía con su firma y que se titula:

POEMA DE SU AUSENCIA
Está lejos, Señor, lejos de mi tristeza,
lejos como los cielos, las montañas y el mar.
Surge de mis recuerdos, trémula de belleza
¡y mis manos ansiosas no la pueden tocar!

  Dile a los horizontes, Señor, que se hagan trizas,
para que caiga el muro que intercepta su voz,
haz que vuelva a sentir cerca de mí sus risas
y que se cure mi alma sangrante con su adiós.

  En la distancia se hacen música sus palabras.
Yo la sueno nimbada de un claro resplandor.
¡Señor, saca la espina con que mi alma taladras
y haz que sienta de nuevo mi amor junto a su amor!

  Tú sabes, mi Señor, cuánto la quiero y cuánto
he sufrido por esta larga separación.
Tú sabes que su llanto provocaba mi llanto
y su risa inundaba de paz mi corazón.

  Ahora está lejana, mi corazón solloza.
La busco al lado mío ¡no la puedo encontrar!
Desde lejos me llega su voz maravillosa
y siento sobre mi alma su perfume pasar.

  Durante un tiempo se alternaron en las páginas del periódico las poesías firmadas por Raúl Gris y las que firmaba Oscar Castro. Pero, poco a poco las del triste y melancólico Raúl Gris fueron escaseando al mismo tiempo que aumentaban los versos con mayor vida de Oscar Castro.
La última poesía de Raúl Gris, titulada

DESESPERACIÓN
Porque yo sé que no me quiere,
me mataré piadosamente
en una noche gris cualquiera,
con el retrato de la ausente
sobre mi enfermo corazón.

  Ella me miente por no hacerme
triste la vida sin su amor;
pero yo sé que no me quiere:
¡dolor inmenso del amor!

  Cuando después que me haya muerto
lea estos versos angustiados
¿resbalarán por sus mejillas,
como lavando su pecado,
lágrimas tibias de dolor?

  Yo no lo sé, pero presiento
-presentimiento redentor-
que irá al encuentro de mi madre
y llorarán juntas las dos.

  Transcurrió el tiempo y el nombre de Raúl Gris no volvió a aparecer en el periódico. Más de alguien debe haber pensado: ¿Se mató efectivamente, como anunciaba en su triste y último poema?
Pero hay una curiosidad más. Raúl Gris había desaparecido en 1930. Pero, repentinamente, catorce años más tarde, en 1944, en la Página Literaria de «El Rancagüino», reaparece con una esporádica poesía con la firma de Raúl Gris.

CAMINO DEL OLVIDO
Aquel caminito de álamos
ahora será de oro.
Irán cayendo las hojas
en un vuelo de abandono
para cubrir las pisadas
que dejaremos nosotros.

  Mi corazón se ha quedado
dormido en aquel recodo
en que una tarde se unieran
nuestros labios temblorosos;
sobre él se irá amontonando
la mortaja del otoño
¡pero el brillo de mis sueños
será una estrella en el polvo!

  Zarzales de los senderos,
montes de suave contorno
que nos miraron pasar
en nuestros sueños absortos…
Campesinas de ojos mansos
que, con rubor en el rostro
veían desde los huertos
el amor que iba en nosotros… ¡Todo es en mi corazón
sólo un recuerdo glorioso!

  Dulcemente, dulcemente
irá cantando el arroyo.
Serán azules las tardes
en el campo rumoroso
y florecerá, como antes,
un lucero tembloroso,
sobre el caminito de álamos
todo cernido de oro.

En 1932 el 16 de agosto, «La Semana» publica en su edición de aniversario la poesía:

NOVIA
Eras una canción tañida entre las rosas.
Perfuma mi jardín tu corazón fragante.
La mañana de azules pupilas milagrosas
aproxima el temblor de tu mano distante.

  Pintas con el fulgor de un oro atardecido
cada cosa que besas con tu limpia mirada.
Dejaría en tu voz mi poema dormido
para que amaneciera tibio de madrugada.

  Huelo tu corazón caído entre las rosas.
En la luz matinal va desnuda tu pena,
y una abeja que pasa zumbando melodiosas
oraciones, te trae, pequeñita y morena.

  Sonámbula tu voz por mi senda lunada.
La noche, lirio azul entre las mariposas
te refleja desnuda en mi agua iluminada.
Duerme el color de tus ojeras en las cosas.
  Regazo de canción para la milagrosa
 cabeza del Amor, va tu ensueño de seda
 recogiendo una lumbre de fragancia gloriosa
 en la calma de alguna dormida rosadela.

  Luna de tu piedad en mi sombra. Armonía
del recuerdo que pasa con la planta desnuda
deshojando perfumes en mi melancolía
¡suave reino interior de tu caricia muda!.

En fraterna despedida a uno de sus amigos que debió ausentarse de Rancagua para buscar nuevos horizontes, Óscar escribió el 5 de febrero de 1944:

RECUERDO DEL AMIGO DISTANTE
Amigo, el nombre de Olga estará en tu tristeza
trazando el vuelo de las hojas en otoño.
Su voz, como una música lenta que va muriendo,
será caricia en tu hora de abandono.

  Y ella estará en mi pueblo, dándome su presencia
y su palabra. Y tú estarás con nosotros.
Le contaré tu pena y 13! vez no la crea.
Tal vez a mi relato siga su risa de oro.

  Es que yo no sabría decirle lo de aquella
última noche de recuerdos y silencios,
en que tu corazón, hacia el fondo del vaso
inclinaba su rama florida de recuerdos.

  Eran las dos, y todos estábamos callados.
Nos hería el sollozo que de la ausencia viene.
Había luna y en la cubierta de los vientos
viajaba el aullido borracho de los trenes.

  Tú decías su nombre, con un sabor de ajenjo
en la boca y el alma. Y al ascender el humo
quizás dibujaría su perfil de caricia
en el blancor desvanecido de los muros.

  Todas las cosas hoy siguen el ritmo de antes.
Tú lejos. Los amigos de siempre. El pueblo solo.
Las cuatro letras de Olga irán en tu tristeza
trazando el vuelo de las hojas de otoño.

Otro de sus amigos, jugador de fútbol del Club Deportes Instituto, Juan Jouvhomme Silva, muere en 1935 y Castro, el 18 de noviembre, en su recuerdo, publica una

ELEGÍA
Amigo, estas palabras ya no tienen sentido
para tu corazón inmóvil, estás quieto
como las piernas grises, como la inmensa noche
que en su sombra estrellada guarda todo secreto.

  Y ya no se abrirán las puertas de tu casa
para que tú contemples la calle solitaria.
Tu sombra, en los rincones, vagará silenciosa.
En la voz de tu madre serás una plegaria.

  Y una pobre mujer enlutará su entraña:
la mujer que en el lecho de tu muerte no viste.
Y un hijo ha de llamarte, sin que tú le respondas:
el hijo que engendraste y que no conociste.

  Estás muerto, estás muerto. Para tus ojos ciegos
la palabra, el gemido, son polvo, ensueño, nada.
No podrán despertarte de tu sueño infinito
ni el grito de tu madre, ni el dolor de tu amada.

El 11 de enero de 1936, el poeta de 26 años sigue cantando al Amor:

CANCIÓN DEL AMOR PERDIDO
Aquí en mi soledad, calladamente lloro
evocando la pena de tus ojos lejanos.
No volverá a decirme «te quiero» tu voz de oro.
Nunca más temblarán en las mías tus manos.

  Tu sonrisa, tus gestos, tu mirada serena,
la clara madurez de tu cuerpo de niña,
columpiaron mi ser en el gozo y la pena,
como un sol en la alegre fragancia de tus viñas.

  ¿Y ahora? La palabra se quiebra de tristeza,
No volveré a besar nunca más en la vida.
Contemplarte pasar, erguida la cabeza
que en mi hombro, tantas veces, se quedó adormecida.

  Mujer, yo no sabía que te quisiera tanto.
Toda mi juventud contigo se ha perdido.
Hoy que siento los ojos ahogados en llanto
¡cómo anhelo quedarme en tus brazos dormido!
  Pienso en tu frente pura y en tu boca risueña
que otro habrá de besar como yo la besaba
y toda la amargura del mundo se despeña
sobre la soledad de mi alma atormentada.

  Con todo el corazón roto por su sollozo
digo: no he de querer nunca más en la vida!
Y siento que se interna tu acento tembloroso,
lo mismo que un puñal perfumado, en mi herida.

Sin embargo, no fue sólo el Amor el que inspiró al poeta. Tenemos como un tesoro el original de su poema inédito titulado:

ELOGIO DEL LIBRO
Los libros, en la paz de los viejos estantes,
son lámparas que alumbran con resplandor secreto.
Abrirlos es abrir ventanas de diamantes
para que eche a volar el espíritu inquieto.

  Milagro de su voz que habla calladamente,
con temblores de estrella o de piedra preciosa,
y nos deja en el fondo del alma
y en la frente un polvillo sutil de ala de mariposa.

  ¡Ah, libros de leyendas! En sus páginas puras
se me durmió la infancia, cancionera y lejana.
Y en cada deslumbrante relato de aventuras
soltó mi corazón su fiesta de campanas.

  Después leí los libros del amor y la gloria:
la romántica estrofa y el beso en los jardines…
Y luego las heroicas páginas de la historia,
con luchas y derrotas y fieros paladines.

  Todo quedó en mi alma para siempre grabado;
ilumina mis horas y acompaña mis días.
Y cuando yo me muera quiero ser sepultado
con un libro de ensueños entre las manos mías.

  Porque el libro es el canto y el dolor de los hombres,
la fiereza del débil, la sonrisa del fuerte,
y al abrirse sus páginas, como si fueran alas,
nos conduce en su vuelo más allá de la muerte.

  En su primer libro, «Camino del Alba», recoge solamente tres de esos poemas juveniles.
En vida publicó cuatro libros de versos: «Camino del Alba», «Viaje del Alba a la Noche», «Las alas del Fénix» y «Reconquista del Hombre». Otros aparecieron en forma postuma, como «Rosario Gongorino» y «Rocío en el trébol».
En total, en esos seis libros, están guardados para la posteridad 158 poemas. Por lo menos igual número quedaron para siempre inéditos.
Así hoy 1 de noviembre hemos querido traer hasta ustedes, sólo un pequeño manojo de la poesía juvenil de Oscar Castro y otro manojo, más pequeño, de su poesía inédita escrita después de 1928, fecha de su primer libro.

Poema publicado en La semana , Rancagua 30 marzo de 1929

Casa desierta
  La casa abandonada …
¡Todos, todos se han ido!
Se  aletarga el silencio en los rincones

  …Este era el cuarto de mi amada
Y ese el jardín florido
que perfumó el sueño de nuestros corazones…

  Voy recorriendo la casona triste
y constituyendo en sus lugares
los objetos amados.

  Las estancias desiertas, para mí se revisten
de cosas familiares:
veo el piano, los cuadros, los floreros dorados…

  Cierro los ojos turbios. Me emborracha la pena.
Sonámbula el recuerdo por las piezas vacías,
y oigo voces amigas que mi ensueño iluminan.

  Salgo desde la casa con el alma más buena
exprimiendo el racimo de mis melancolías
… Fuera los niños juegan y los pájaros trinan.

  Oscar Castro Z.


 Poema publicado en La semana, Rancagua 20 de abril de 1929

 Canción Gris

  Alamos que son llamas amarillas.
Alas que describen viajes en la tarde de otoño.
Cielo de atardecida, desteñido.
Y una estrella imprevista que se hunde, sin aviso,
dentro de la mirada vagabunda.

  El cantar de las ranas, disuelto en el crepúsculo
echa su soledad húmeda sobre el campo.
La noche viene, a tiendas, sobre los caminos ciegos,
con su canasto lleno de racimos de estrellas.

  La hora muere en mí como el mar en las playas.
Yo soy el occidente de la luz que se extinguen.
Mi corazón, humoso de tristezas,
Gira en un remoline de cantos imprecisos.

  Oscar Castro Z.

Fotografías: El Rancagüino  

Fuente: www.pichilemunews.cl - 20.12.2014
- Este pichilemino, de solo 58 años es el mayor de seis hermanos –cuatro varones (Raúl, Félix y Renato) y dos mujeres Patricia y Marta)- se viene destacando desde hace más de 40 años en los diferentes oficios que ha desempeñado desde muy joven.
- Varias anécdotas en cada una de ellas nos contó en una grata conversación, donde el humor estuvo presente en todo momento, pese a las vicisitudes de la vida que lo tienen dependiendo exclusivamente de su señora que lo saca a caminar o de su hermano Raúl que le visita de vez en cuando y está atento a algún requerimiento si lo estima necesario.
- Una ceguera total lo tiene alejado de los micrófonos y cámaras; pero sigue con fe y esperanza de volver a ver, seguir bregando y hacer lo que más le agrada: Estar en contacto con sus auditores.

Conocido por diversos apodos –según la actividad que realizaba en diferentes etapas de su vida- el último que se le conoce es Ricardo “Chicho” Calderón o “Don Chicho Calderón”, especialmente por la gente de los sectores rurales, hacia los cuales estaba dirigido principalmente su programa radial que por espacio de casi catorce años estuvo entreteniendo con música mejicana.
Aunque sabíamos que desde hace algún tiempo estaba con problemas de una creciente ceguera, a raíz de la diabetes, no fue hasta días pasados que un familiar que lo saludó en la festividad de “San Andrés” de Ciruelos, éste preguntó por este autor y nos envió saludos. Es por ello que, en reciente viaje a Pichilemu nos propusimos ir a saludarlo y agradecer también a Leontina, su esposa, los mariscos y jaibas que había enviado de regalo y que degustamos en familia.
Ahí aprovechamos de conversar de una serie de aspectos y recordar detalles de su trayectoria, para la mayoría desconocida y que sorprende, cuando nos remontamos a los años ’70 y nos adentramos en las actividades que realizaba. Para una gran mayoría de los pichileminos –en ese entonces- aparte de conocerle por su verdadero nombre, paralelamente era conocido como “El Cojo” del Cine Royal.

¿Cómo fueron tus inicios ahí en el Cine?
- “Ahí llegué como ayudante del Manuel “Lito” Celis, hijo de la dueña del Cine “Royal”, quien en esos años era el Operador del Cine. Yo le ayudaba a ir a buscar y a dejar las películas a la Estación de Ferrocarriles, ya que en ese tiempo era el medio de transporte por el cual las Distribuidoras enviaban las películas contratadas. Y como tú debes acordarte, en el verano se pasaban todos los días películas distintas. Aparte de ello, era el encargado de poner los “Carteles” que anunciaban la exhibición de las películas, lo cual significaba poner dos o tres “Carteles” en puntos claves. Se ponían en la mañana y se retiraban en la noche para evitar su destrucción. Y a poner música durante el día para invitar al público a las funciones que se deban y anunciarles los próximos estrenos”.

¿Y cómo lo hacías cuando el tren a raíz del accidente que ocurrió cerca de El Lingue, a principios de la década del ’70, lo que se enviaba por el sistema de “Equipaje” había que despacharlo en ese punto?
- “No me quedó otra que viajar con las películas hasta El Lingue y ahí bajarme con ellas al hombro y subir como podía con ellas hasta dejarlas en la Bodega del tren para que continuara a Santiago. Y devolverme con las películas que venían desde Santiago. Eso lo hice durante todo el tiempo que duraron los trabajos para reparar el “terraplén” que colapsó a raíz de los temporales de invierno y el peso del tren hizo que máquina, bodega cayeran junto al material revenido y el carro de primera quedara colgando sobre los otros …”.

Pero más tarde tú pasaste a ser el Operador …, le acotamos.
- “Bueno, el “Lito” me enseñó a operar las máquinas y de a poco me dio la confianza para dejarme definitivamente en esa función. Y las demás tareas que seguí cumpliendo por varios años. Estuve ahí más de 35 años …”.

Me acuerdo que además, tú eras como una especie de “Giro sin tornillos” y que en la década del ’70 empezaste a “transmitir” música e incluso hacer menciones publicitarias de algunos negocios, le recordamos …

Luego de sonreír ante esos recuerdos, nos dice: “Bueno, no sé si era “giro sin tornillos”; pero experimentando con un micrófono inalámbrico, me pregunté ¿qué pasará si en lugar de tener “x” impedancia, se la aumentamos el doble o el triple. Y aumenté la cantidad de pilas al micrófono. Al probarlo en las transmisiones de música dije “me responde o se quema”, pero ocurrió que la potencia permitió que lo que yo hablaba por el micrófono se escuchaba en las radios locales, interfiriendo sobre lo que en ese momento tenían sintonizado. Hecho que fui conociendo a través de amigos y vecinos. Cuando ya me convencí que esa innovación tenía ese resultado, empecé a salir en determinados horarios donde me sintonizaban en varias partes de Pichilemu”.

¿Y es cierto que le llegaste a poner nombre a “tú emisora”?
- Como humorada le puse Radio “Golondrina”, pero siempre con el temor de que las autoridades pudieran de alguna manera llamarme la atención, por decir lo menos; pero igual seguí porque no le hacía daño a nadie, solo me motivaba entregar música y a algunos amigos les hacía algunas menciones de sus negocios, como al “Gigi” cuando tu hermano Eduardo se estableció en sus primeros años …”.

Tú me decías que ahí también “trabajó” en sus inicios Héctor Olivares Latorre, quien posteriormente se fue a la capital regional. Rancagua, e hizo carrera como locutor.
- “Así es. Estuvo ahí Héctor “Pepe Tapia” Olivares y con él hacíamos radio si es que así se puede decir. Estábamos desde las 19 a 23 horas en tiempos de marzo a diciembre. Yo salía de mi trabajo a las 18 horas, me iba a la casa que cuidábamos con mi señora, ahí al lado de las hermanas Muñoz Valenzuela. Saludaba a mi señora, tomaba once rápidamente y a las 19 en punto comenzaban las “transmisiones” de la Golondrina. Tuve incluso un programa donde comentaba las películas del Cine y anunciaba los próximos estrenos que se llamó "Desde mi butaca" y difundía música orquestada, como Bert Kaempfert, Paul Muriat, Fausto Papetti (que le gustaba a tu hermano Eduardo) y Ray Conniff, entre muchos otros".

Le hacemos el alcance que, pese a que tus transmisiones no eran una amenaza para la “Ley de Seguridad Interior del Estado” ni mucho menos, estábamos en pleno régimen militar. Y por ello le preguntamos si tuvo algún llamado de atención.

- “La verdad que yo no dimensionaba ni se me cruzaba por la mente que esto podría ser peligroso, pero nunca tuve problemas de ese tipo, aunque sí recuerdo que al principio tuve algunos problemas con mi esposa ya que se preguntaba “porque te llevas tanto tiempo “aparatando” con el micrófono …, ¿por qué no inventas otra cosa?, me dijo.
Acto seguido, continúa: “Yo me dije qué puedo hacer para dejarla tranquila y ahí se me ocurrió ….; le hice unos cambios a un Secador de Pelo y lo “transformé en una moderna ASPIRADORA” portátil, fácil de usar. Hasta yo me sorprendí, lo que ponía por delante los “aspiraba” y a mi señora le gustó el invento y quedó feliz. Y yo pude seguir transmitiendo con mi radioemisora”.

¿Y hasta cuándo seguiste con tú “Golondrina”?
- “Acuérdate que en Pichilemu no habían emisoras de radio por esos tiempos y cuando se anunció que se instalaría una Radio con todas las de “la ley” como se dice, un representante de esa emisora –a la que se le puso por nombre “Atardecer” FM- me ubicó tras identificarse como Jorge Nasser, me dijo que próximamente empezaría a funcionar una emisora formalmente y que por tanto no podría seguir funcionando, caso contrario estaba expuesto a situaciones poco gratas.
“Yo le contesté que no se hiciera ningún problema y que lo mío era un hobby y dejé de transmitir con la “Golondrina” para siempre”, muy a pesar de muchos que estaban acostumbrados a sintonizar mi transmisión”.

Le hacemos el alcance que ello fue, en definitiva, algo positivo, pues más tarde él fue contratado como uno de los radio controladores de la emisora.
Cabe recordar que oficialmente empezó a funcionar esa emisora –Radio “Atardecer” FM- el 16 de diciembre de 1986, es decir casi 30 años atrás.
- “Así fue, pues la misma persona días después me fue a ofrecer ese trabajo y yo acepté. Y estuve vinculado varios años a esa emisora. Años después esa misma persona se independizó y junto a un socio instalaron una nueva emisora, la Radio “Entre Olas” FM”. Esto ocurrió el 17 de abril de 1999, en la frecuencia 93.1”

¿Y qué vino después?
- “Ahí seguí trabajando como radio controlador; pero tiempo después estos socios obtuvieron una segunda concesión radial y fundaron la emisora “Primorosa” FM (a la que posteriormente le pusieron Radio “Estación 95”). Ahí me dieron la oportunidad de hacer un programa con música mejicana dedicado preferentemente a la gente del mundo rural, aunque también tenía bastante audiencia del radio urbano”.

¿Cómo se llamaba tu programa radial y en qué horarios se emitía?
- “Le puse “Norteañando la mañana” con música exclusivamente mejicana. Iba en dos horarios de 7 a 8 AM y en la tarde de 19 a 20 horas en vivo. Es decir, distinto en la mañana y en la tarde ….”.

¿Y aparte de emitir música, qué hacías …?
- “Bueno, anunciaba los temas, los intérpretes y hacía yo mismo las menciones publicitarias que auspiciaban el programa, los que yo mismo conseguía … Y poco a poco los auditores me llamaban al programa pidiendo una canción especial y muchas veces dedicándosela a otra persona. A propósito …, me pasó una anécdota muy ingrata por la situación que se produjo tras acceder a dedicar una canción que vinculaba sentimentalmente a dos personas, en circunstancias que ambos tenían relaciones por separado; lo que supe cuando estas personas se comunicaron conmigo para pedirme explicaciones. Y claro, la “dedicatoria” fue hecha –por lo que sucedió- de una amiga para una amiga (sin especificar nombres) para crear una situación que realmente fue incómoda no solo para ellos, con el fin de perjudicarlos, sino que también a mí, que fui sorprendido muy inocentemente”.

¿Cómo se llamaba la canción y qué pasó con eso?
- “Tuve que dar explicaciones .. El tema se llama el Amante apasionado. Fue una experiencia ingrata, una de pocas, donde la mayoría son satisfacciones. Ya que la mayoría de los auditores me tenían un cariño que se manifestaba cuando por alguna razón llegaba al campo y me lo manifestaban …”.
- “Ahí estuve un tiempo hasta que esa emisora la vendieron y cambió de nombre (Radio “ISLA” FM, que fue inaugurada oficialmente el 8 de abril de 2006) y me pidieron que siguiera con el programa en la “Entre Olas” FM, aunque le cambiaron nombre al programa y quedó “Así canta México”.

¿Cuántos años en total estuviste haciéndolo hasta que se terminó?
- “Estuve varios años, catorce más o menos, pero los últimos se hacía cada vez más difícil por la ceguera que me fue afectando. Me iba caminando solo y llegó un momento en que me perdí. Luego me iban a buscar en vehículo, grababa todos los programas y se emitían después hasta que un día, de hace unos meses, el programa se terminó. Paralelamente a esto me operaron de los dos ojos, en Santiago, pero no quedé bien y no estoy viendo absolutamente nada”.

Debemos recordar también, que “Chicho” Calderón estuvo registrando en video ceremonias públicas y privadas, durante varios años en la comuna, labor que realizaba en sus tiempos libres, generando más recursos para su familia, que –pese a no tener hijos con su esposa Leontina- reconoce tener un hijo, al que reconoció, un adulto que ya tiene 25 años producto de una relación alternativa que está suficientemente superada, pues Leontina –presente en la conversación- asiente comentando que su “viejito” también se las traía en sus tiempos de juventud.

Con total naturalidad, “Chicho” dice orgulloso. “Mira –mostrándonos un celular- éste me lo regaló mi hijo Nicolás. Con el puedo contestar fácil una llamada telefónica, pero para llamar, tengo que pedirle a mi esposa que me marque, porque no veo nada”.
Para cambiar la conversación y evitar algún grado de incomodidad, rápidamente los Teclados que están cercanos nos dan la pauta para preguntarle sobre quién los toca y “Chicho” nos responde. “Bueno, como no puedo salir solo, en algo tengo que entretenerme, así que ahí trato de sacar temas y después interpretárselos a mi fiel compañera”; la que ríe nerviosa y se sonroja con la salida.

En este oficio de registrar y grabar con video, alguna anécdota qué contar, le preguntamos:
- “En esa actividad me pasó una anécdota muy buena, y cada vez que la cuento causa gracia”, refiere: “Previo al matrimonio de mi hermana Marta, como hermano mayor me correspondía llevarla ante el altar y todo lo tradicional que hace un “padre” cuando éste ya no está. Pero que días antes ocurrió que me buscan para grabar una presentación de un grupo musical en la Plaza Prat y fui. Estaba en lo mejor cuando –por buscar un mejor ángulo y toma- me subí a una escala y en eso estaba grabando cuando me olvidé de la escala y di un paso en falso y caí como un saco al suelo. Me saqué la ñoña, pero mi cámara en la mano siempre. No le pasó nada … Para que te cuento, aparte del dolor en varias partes, quedé cojeando de un píe y no pude seguir grabando. Di mis excusas y como pude subí por Av. Ortúzar y luego seguí “rengueando” paso a paso por Aníbal Pinto. Para que te digo, varios me vieron cojeando y se reían, sobre todo cuando pasé frente a una botillería y me decían: “miren ahí va el “cojo del teatro” … Al final como pude llegué a mi casa. Mi señora me dijo por qué no pasaste al Hospital para que te vieran y yo le dije “no, si se me va a pasar …”; pero en realidad no se me pasaba el dolor y más encima el tobillo se me iba hinchando. Finalmente me convencieron y me llevaron al Hospital. Y ahí me atendió el doctor Patricio Vargas, quien me conocía y era asiduo del Cine. Me preguntó las circunstancias y yo le conté cómo me había caído. Me dijo tras mirarme la hinchazón: “Aquí nos vamos a desquitar”, en tono de broma, y luego siguió: “Está malo tú tobillo … tengo que enyesarte y tienes que estar tantos días con una bota … y reposo absoluto por tantos días ….”.
“En ese momento yo lo único que pensaba era cómo voy a andar así y cómo voy asistir en esas condiciones al matrimonio de mi hermanita; pero el médico es el que manda y me enyesó y luego me fueron a dejar a mi casa”.
- Pasaron unos dos días y llegó el momento de la ceremonia, y después de cavilar un rato me decidí a sacarme la bota. Pedí que me trajeran una sierra y me corté el yeso. Ahí vi que aún tenía hinchado el tobillo y me dolía un poco; me duché, me vestí y me fui cojeando a buscar a la novia para acompañarla. Cojeaba y me dolía, pero ahí disimulando y mostrando mi mejor sonrisa. Algunos de mis hermanos y primos sabían lo que me había pasado y estaban preocupados; pero yo salvé la situación dignamente. Hasta bailé y hasta me olvidé que tenía el tobillo esquinzado y así me quedé hasta que se me pasó definitivamente el dolor y la hinchazón, pero tengo que reconocer que pese a los años que han pasado de aquello, cuando hace frío y llueve me duele un poco el tobillo …”.
- Enseguida, indica: “Mi primera cámara fue una Súper 8, pero me “cabrié” con ella. Luego compré una VHS. La compra de esta última es una anécdota para no creerla, pero te la cuento en otra ocasión, porque me está doliendo el tobillo …”, me dice con una sonrisa.

A todas esas actividades que hemos revisado, hay otra un poco olvidada, pero que recordamos pues lo vimos muchas veces ser el “animador” de Bingos, una actividad benéfica a la cual durante el año recurren muchas instituciones para reunir fondos para cumplir sus sueños –como los Comité de Viviendas- o sencillamente un beneficio en favor de una persona –por gastos y urgencias médicas- o una familia que ha sido afectada en su patrimonio –por un incendio o anegamiento- entre otras situaciones en que se requiere el apoyo solidario de la comunidad.
Lo que refleja a una persona que –pese a precariedades y momentos difíciles que le ha tocado enfrentar- tiene un corazón ancho, solidario y lleno de voluntad, lo que lo ha hecho ganarse el cariño de la comunidad local.

Y qué esperas a estas alturas, donde tu ceguera ha hecho recluirte antes de tiempo a los cuarteles de invierno, le preguntamos …
- “Mira Washington, pese a que el alcalde Córdova me ha ayudado con gestiones para atención médica que se ha materializado, aunque sin los resultados médicos esperados, sigo atento y con esperanza a ver a otros especialistas que –quizás- puedan mejorarme y volver a ver”.
Y remacha: “La fe y esperanzas es lo último que se pierde …”.

Fotografías: Internet y de W. Saldías G.

Fuente: www.pichilemunews.cl – 12.05.2018
Pocos habitantes de Pichilemu quedan por ahí que recuerden al personaje popular pichilemino Eduardo Aránguiz, más conocido por el Lalo “Terremoto” que por allá en los años ’50 y ’60 se hizo tristemente famoso –dicen- por sus andanzas; pero de todo lo que se decía –mito o realidad- se nos quedaron un par de historias.
Y la que tenemos más presente y con más detalle es la que tiene que ver con las “Piedras del Lalo”.
No es precisamente un monumento hecho a su memoria, pero al sur de la playa La Caletilla, donde empiezan los roqueríos de Infiernillo, hay un par de piedras –las más alejadas de la orilla- que se conocen como las “Piedras del Lalo”.

¿Por qué? dirá usted lector (a).
Pues, porque fueron bautizadas en razón de que este personaje no se le ocurrió mejor idea que nadar hasta ese lugar, pese a la bravura permanente del mar. Y permanecer –dicen- unos cuantos días, hasta que los verdes uniformes de carabineros desaparecieron del sector.

¿Y a raíz de qué huyó a ese lugar?
La verdad, lo ignoramos, pero no creemos que haya sido tan grande la maldad del Lalo, caso contrario los uniformados habrían hecho un mayor esfuerzo en capturarlo para llevarlos a los calabozos de la Tenencia de esos tiempos.
De ahí que, esas rocas que fueron refugio por algunos días, mojado, con hambre y “con mucha sed”, permaneció hasta que pasó el peligro. Y ante su audacia, los pichileminos empezaron a denominar el lugar como las “Piedras del Lalo”.
Muchos años después, cuando empezamos a desempeñar la Corresponsalía y nos acercábamos a las labores de los “hombres de mar” lo encontramos en labores de “pollero”. El nombre que le dan a quienes ayudan a los pescadores a tirar los botes, u otras labores relacionadas.
Nos veía cómo tomábamos algunas fotos y “cuidando la película” que nos proporcionaba La Tercera nunca tuvimos un real motivo como para tomarle una foto a él, pese a que tirando la talla nos instaba a que le retratáramos.

PEZ RARO
No fue hasta los primeros días de Mayo del ’79, cuando un día sábado nos encontramos en el sector de calle Pinto con Avenida Agustín Ross (en ese tiempo aún Av. La Marina). Venía saliendo de tomarse un “cañazo” y con un pescado colgando en una de sus manos. Nos vio y nos dijo: “Ahora lo quiero ver. Dígame si no hay motivo para que me tome una foto con este pescadito. Había visto alguna vez algo semejante …”.
Lo saludamos y le respondimos: “Claro que es raro, déjelo en el suelo para fotografiarlo” le dijimos en tono socarrona. Al tiempo que nos miró y junto con reírse nos tiró “ya déjese de …… y tómenos una foto. Este pescadito todavía está vivo, me lo pasó el Aquiles (Muñoz) para que lo saliera a vender. Fue lo único que sacó en el lance de esta mañana …”.
Después de tomarle la foto y guardar la cámara, pudimos verlo más detenidamente y nos llamaron la  atención sus características: no tenía escamas, en su parte ventral tenía unas púas transparentes, aunque no eran puntiagudas, sino romas. Y varias aletas.
Nadie supo decir su nombre pues era primer ejemplar que se veía. Y algunos aventuraron a que era un pez guía de ballenas, ya que días antes habían divisado a la cuadra de Pichilemu a varios cetáceos desplazarse. Y –como no teníamos mayores datos- así lo dejamos reflejado en una notita que publicamos el 12 de mayo de 1979.
A la otra semana, cuando regresamos a Pichilemu vimos nuevamente al Lalo “Terremoto” sin pescado, sino con un ejemplar de La Tercera, orgulloso mostrando la edición donde salía junto al “pez guía”.
Fue la última vez que lo vimos. Se fue feliz ……

Fotograafías: WSG/Archivo "pichilemunews"

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