Martes, 01, Dic, 11:41 PM

Fuente: www.pichilemunews.cl – 17.09.2020
Releyendo documentos, folletos, revistas antiguas que forman parte de nuestros archivos, o que me envía “Don Antonio de Petrel”, uno cae en cuenta que conceptos tan en boga, repetitivos algunos no son de ahora. No, por mucho tiempo dejaron de usarse -como prendas de vestir que se desechan- y que, al cabo de un tiempo, vuelven a ponerse “a la moda”.

En el año 1933, la empresa balnearia ligada al Hotel Empresa “Pichilemu” (posteriormente denominado “Gran Hotel Ross”, en homenaje al ya desaparecido creador del balneario), edita una nueva Guía de mayor formato y páginas.

Es el caso, de lo que hemos descubierto a través de las páginas del folleto turístico que editó el año 1912 la mano derecha -don Evaristo Merino Canales (*)- del creador del balneario pichilemino don Agustín Ross Edwards, al releerlo tranquilamente, hace poco. Claro, la primera vez lo vimos a la carrera, mientras revisabamos material y, como era tanto, no había tiempo de darle atención a cada una de las joyitas del recuerdo. Más bien era una mirada, sobretodo a las fotografías que nos mostraban el Pichilemu en sus comienzos de incipiente balneario.
Hoy, gracias al envío de Don Antonio de Petrel -el incombustible investigador y escritor pichilemino, cuyo nombre real es Antonio Saldías González- podemos leerlo con atención y, más aún, transcribirlo para mostrarles cómo se daba a conocer, hace más de 100 años, las bondades que tenía Pichilemu sobre otros que hacían paralelamente, una labor difusora, necesaria.
Hoy, por desgracia, aun quedan comerciantes y “empresarios” -cerrados como ostra- señalando que ellos no necesitan publicidad, promoción porque ellos “tienen su propia clientela”. Son los mismos que, finalizada cada temporada se quejan que no estuvo buena, pero que sin embargo renuevan e incrementan cada año su patrimonio; cosechando ayudados por quienes si hacen el esfuerzo de “invertir” en promoción, en publicidad ….

AÑO 1912
A estas alturas, sabemos con fundamentos y evidencias, que nada de lo que hacía, era por el azar o libre albedrío de sus empleados, por mucha confianza que aparentemente les brindara don Agustín Ross a su “manos derecha”, por muy emparentado que fuera. Para cada obra, proyecto, él daba las instrucciones claras, precisas, por escrito, siendo majadero en algunas, indicando “cómo lo quería que resultara”. Incluso, con los tiempos que él estimaba debía concretarse; todo lo cual contamos con ejemplos donde, incluso, destinaba los recursos peso a peso, para una y tal cosa; donde tras ello, debía “rendirsele una acabada cuenta” y los resultados de lo encomendado.
Así lo contatamos al leer, por ejemplo, el envío de un pariente a desarrollar el proyecto de sus minas de carbón en Punta Arenas, donde debió construir obras portuarias y ferrocarril para el traslado y embarque del carbón de la Mina “Loreto”. Las instrucciones escritas son una verdadera Carta Gantt. Y, obviamente, los recursos para su subsistencia y el sueldo convenido por los meses en que debía permanecer a cargo …..

Folleto Turístico
Pues bien, acá en la zona central, tras desechar la construcción del gran Puerto de Pichilemu, destinado en principio a disputarle la supremacía a Valparaíso, por los estudios desfavorables que encargó a ingenieros europeos en la bahía pichilemina, decidió sobre la marcha un Plan “B”, surgiendo entonces la alternativa de construir un balneario diferente a orillas del mar.
Vemos entonces, que no fue su espíritu romántico de aquel descendiente escocés que se radicó en La Serena, sino su visión de emprendedor y apoyo de su hermana Juana Ross, quien se dispone a instruir sobre las obras que quería realizar en Pichilemu, sacándole partido a la topografía y sortear algunas dificultades para ir de uno a otro lugar.
Hecha gran parte de aquella, su administrador en este lugar llamado Pichilemu, y con fotografías cuyo autor no está específicado, se edita en el año 1912 la primera Guía Turística del Balneario de Pichilemu.

En su tercera página, dice:
Balneario de Pichilemu. El Balneario de Pichilemu que por su espléndida ubicación, su clima sin igual y las muchas comodidades con las que cuenta, ha llegado á ser desde largos años el punto de reunión de la alta sociedad del país, es el lugar más higiénico, hermoso y pintoresco de todos los que existen en la costa de Chile. A estas condiciones se unen las de poseer las instalaciones de baños á todas temperaturas, extensa playa, preciosos lugares de paseos con bosques de pinos y eucaliptus, donde las familias pueden hacer excursiones saludables y los niños recuperar la salud perdida.
La Empresa cuenta con una magnífica casa entre los bosques de pinos y eucaliptus muy á propósito para las familias que tengan hijos débiles y de salud delicada y para los cuales se necesite una temperatura más regular que la de orilla de playa. Allí encontrará el aire de mar saturado de aromas de árboles que renegeran los pulmones y dan nueva vida.

En la cuarta página, dice:
La Empresa de Pichilemu fué la primeray hasta ahora es la única empresa balnearia que ha establecido un perfecto servicio de desagües, por cuya causa es el sitio más higiénico de esa especie y a él jamás entran enfermedades infecciosas, como tifus, viruelas, tos convulsiva y otras endémicas de algunos lugares de mar.
La Empresa está provista de excelente agua potable muy mejorada por grandes trabajos que la producen en abundancia, y cada chalet de arriendo cuenta además con un buen filtro. Las razones expuestas y el aseo esmerado que prevalece hacen del todo cómoda la permanencia en el Balneario.
El ferrocarril llega actualmente hasta la estación del “Puesto” (luego su nombre cambia a “Larraín Alcalde”, como gratitud a la dueña de los terrenos, y que dona, por los que pasa el ferrocarril a la costa), y habiendo establecido una línea de expléndidos y flamantes automóviles traídos ex profeso de Estados Unidos para este servicio, el viaje se hace desde esa estación ya indicada hasta Pichilemu en 20 minutos por un buen camino, con vista magnífica que domina el oceáno.
El camino se ha mejorado en toda su extensión y se encuentra en buenas condiciones, habiéndose rebajado las gradientes y terraplenando las partes bajas del mismo. El Balneario está profusamente alumbrado con Gas Acetileno.
En Pichilemu hay bien servidas oficinas de Correos y Telégrafos que permiten comunicarse rápidamente con el resto del país, con la Argentina y con cualquiera otra parte del mundo.
Los atractivos de Pichilemu para el público, además de los espléndidos baños de mar, muy superiores á los de Viña del Mar, Cartagena y Constitución, Penco, etc., y las facilidades para el viaje, son las diversas y saludables excursiones que pueden hacerse en las vecindades. Pichilemu posee dos playas lindísimas; la una hacia el Norte dentro de la bahía, donde están los baños, y la otra de mar bravo que enfrentando el Oceáno Pacífico.
Pueden hacerse agradables caminatas á los bosques de la Empresa, á lo largo de la playa hasta el “Chorrillo”, á la “Casa de Piedras”, y á la “Cueva de la Negra”. Por la playa Sur por la ribera del Oceáno, las excursiones son: á la “Puntilla”, á “Infiernillo”, á los “Riscos”, á “Punta de Lobos”, á la “Laguna del Perro”, al “Estuario de Cáhuil”, á las “Salinas”.

En la quinta página, sin embargo, nos encontramos en el tercer párrafo del texto, con lo que hoy se llamaría lisa y llanamente, una “aberración”. Y, además, penada por la ley.
Dice:
Lindas excursiones en bote y aguas tranquilas, pueden verificarse en el “Estuario de Cáhuil” y en la “Laguna de Vadillo”.
El Establecimiento posee en Cáhuil de 5 buenas embarcaciones que alquilará á paseantes por días o por horas.
En el “Estuario de Cáhuil” pueden cazarse Cisnes, Flamencos, Patos y Taguas, etc., y este lago como en la laguna del Perro abundan diversas clases de peces para el solaz de aquellas personas que gusta de ese pasatiempo.
El clima de Pichilemu en verano, es extremadamente fresco, comparado con el del interior del país, y el aire es tan puro como el de abordo de un buque, porque Pichilemu es una península bañada por las brisas del mar en dos de sus costados.

De ayer a hoy
Si bien podernos constatar de los adelantos y atractivos que se promocionaban de nuestro balneario -ayer de propiedad de quien lo creara- a principios del siglo pasado, que a decir de la guía, lo destacaban de otros que le llevaban la delantera, en antigüedad, no es menos cierto que las actividades que estaban permitidas, hoy están absolutamente prohibidas. Como es la caza de especies que están protegidas. Y que hoy, vuelven a promocionarse, o destacarse como parte de la privilegiada fauna de los lugares respectivos.
Lo que indica que el turismo y conciencia de protección de las especies, tanto fauna como flora, está primando y se hacen sostenibles, potenciándose racionalmente en beneficio del ecosistema y medio ambiente.
Y, por otra parte, un adelanto que era primordial en esos tiempos -como el Correo y Telégrafo- como ha ocurrido hace ya tiempo ha sido desplazado por otros sistemas más modernos e instantáneos, como lo son la telefonía e internet; quedándose de un día a otro, superados por mayor rapidez, haciendo que todas la futuristas ideas de muchas décadas pasadas, hayan sido superadas.

Salubridad
Por otra parte, si bien se han dado pasos importantes en mejorar la infraestructura sanitaria. Más aún, con anuncios recientes de mejoramientos para un porcentaje importante de sectores y habitantes, no es menos cierto, que ello deja en evidencia que la solución no viene de la mano de los responsables de entregarla.
En efecto, en el pasado no fueron las empresas del Estado quienes realizaron las inversiones para construir redes de alcantarillado -sino la propia comunidad en alianza con el municipio- como es el caso de Pichilemu.
Y las autoridades nacionales, con el argumento de que las empresas privadas, por ser más eficientes, venden las empresas sanitarias al sector privado, muchas veces transnacionales. Estas, teniendo el total control, lejos de cumplir con los planes de expansión de los radios operacionales, las consideran en sus planes de desarrollo, pero una y otra vez cumplidos los plazos, “chutean” esos planes sin que la Superintendencia de Servicios Sanitarios, SISS, las supervise y sancione, incumpliendo con el rol que les asigna la ley.
Paralelo a ello, la presión ciudadana -liderada por quienes muchas veces critican a la empresa privada- logran que las autoridades regionales destinen recursos para financiar obras cuyo deber corresponde a empresas privadas, que cobran por el servicio, “sacándoles la mierda” a los clientes, con recursos estatales.

(*): Evaristo Merino Canales, originario de la provincia de Curicó, que trabajaba como empleado de Juana Ross Edwards en su Fundo, en Nancagua, es convencido por don Agustín Ross para administrar el proyecto de la obra balnearia que iba a desarrollar en Pichilemu, tras el frustrado intento de construir un Puerto en Pichilemu. Trabaja con él desde 1900 hasta 1926.
Tras la muerte de Agustín Ross E. (ocurrida el 05 de octubre de 1926), Merino es nombrado alcalde de Pichilemu, mediante decreto del Presidente de la República, de fecha 15 de mayo de 1927 hasta el 14 de mayo de 1928. Murió en Curicó el 27 de agosto de 1930.

Fotografías: Archivos "pichilemunews"


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