Sábado, 22, Jun, 10:20 PM

Fuente: www.pichilemunews.cl - 21.05.2020

- Hecho inédito en la historia comunal, ocurrido hace 45 años en la noche del 21 de mayo de 1975, hizo mirar al cielo a medio Pichilemu, escrutando las negras nubes que presagiaban una nueva noche de vientos y lluvias.
- Paralelamente, los pasajeros de un avión que había despegado de Isla de Juan Fernández con destino al aeródromo de Los Cerrillos, en Santiago, vivía angustiosos momentos tras haberse apartado de su ruta y no sabía dónde estaba, literalmente, si sobre el mar o sobre el continente. Con problemas de batería y sin iluminación a excepción del tablero de instrumentos afuera los negros nubarrones impedían visualizar algún indicio de que estaba próximos a algún pueblo o ciudad, hasta …..
- Tras una larga investigación de “pichilemunews”, logramos contactar a uno de los pasajeros que “se salvó junto a sus compañeros, el piloto y mecánico” y accedió a revivir esa traumática experiencia que, según confiesa, la revive mentalmente cada vez que conoce alguna tragedia aérea, sea donde sea que se produzca.
- El es, el arquitecto Gustavo Cardemil Dávila, quien nos relata en exclusiva el contexto del viaje y los detalles que a poco de despegar vivió segundo a segundo, hasta que los más negros presagios se disiparon, en lo que podría catalogarse como un verdadero milagro.
Acá su relato:

LA ESTADIA
Llevábamos cerca de un mes en la isla, cuatro funcionarios de CORHABIT Valparaiso, hoy SERVIU. El Sr.Tulio Garcés (QEPD), Carlos Concha, Carlos Wobbe y Gustavo Cardemil, alumnos de la Escuela de Arquitectura de la U. de Chile, Valparaíso, destinados a la Oficina de Cooperativas y encargados de coordinar el desarrollo del proyecto habitacional para la Cooperativa de Pescadores de Juan Fernández.

LA PARTIDA
Después de un viaje en bote de más de una hora, llegamos a la pista donde nos esperaba el Piper Cheroke, matricula CEY con su piloto Eduardo López, un mecánico, más nosotros cuatro pasajeros uno de los cuales había sido cadete de la FACH, quien apenas supo que no había suficiente espacio señaló que no se subía por cuanto era mala suerte tomar el lugar de otro y se iba en otro avión.
El piloto cargó combustible, nos subimos al avión, mientras Carlos Concha nos hacía gesto de hasta nunca más. El el piloto estaba molesto e impaciente, por cuanto la hora de salida programada era a las 17.00 horas y ya daban las 17.15 horas. Finalmente, el avión despegó a las 17.25 horas, elevándose y dejando la pista atrás.

EL VUELO
Ya en el aire, contacto radial y despedida hasta Santiago, me instalé detrás del piloto, pues no quería perderme nada de este viaje y atento a todas las conversaciones con la base en Los Cerrillos. Hora de salida 17.25, hora estimada de llegada 19.15.
Condiciones del vuelo, normal; motores 100% funcionando y noticias de posible frente de mal tiempo entrando desde el norte, precaución de altura y velocidad para adelantar entrada al continente.
Yo, que soy curioso, veía cada vez que el piloto daba posición, se prendía una luz intensa que en la medida de transmisión se iba apagando, ante lo cual empezó a emitir llamado de auxilio, a la Base de Los Cerrillos señalando desperfecto de comunicación y luego, llamado general Antofagasta-Puerto Montt, pues la lucecita se apagó, lo último fue “a quien logre escucharnos estamos en peligro”.
El mecánico en tanto le comunica al piloto falla del regulador de voltaje, razón por la cual no había energía para la radio ni para la calefacción que a esa altura veníamos con -2°, muertos de frio en la cabina. Eran las 18.00 horas. Oscurecía y pensaba que esto era una pesadilla, que iba a despertar en mi casa en la mañana.
El piloto insistía en usar la radio (sin lucecita) y pidió que intentáramos ubicar en el cielo al otro avión que también volaba a Los Cerrillos y que había despegado a pocos minutos de nosotros, para acercarnos, lo que era imposible en ese cielo estrellado. Después supimos que el otro avión escuchó el último llamado de auxilio, intentó comunicarse, pero nosotros no teníamos energía que permitiera recibir.
En el interior todo era oscuro. Solo el tablero con luces rojas en los instrumentos indicaban buena lubricación de los motores, presión aceite y otros, bencina disminuyendo y las chispas del funcionamiento de los motores, las luces de posición apagadas, un frio horrible. Pregunté al piloto ya que había escuchado sus mensajes de auxilio, cuál era la situación. Me contestó que complicada pues no sabía dónde estábamos. Por la hora deberíamos empezar a visualizar el continente, pero… estaba entrando debajo el frente de mal tiempo, que se apreciaba en lo oscuro del exterior, como un patio pavimentado de cemento gris y nada más y nos cubrió. Es decir, volábamos en total penumbra, pensé ¡quién me mandó a estar metido en este tete!, debería estar llegando a Santiago y juntarme con mi esposa de 6 meses de embarazo.
Pregunto a López qué hacemos y me dice que por la hora, las 19.30 deberíamos haber entrado al continente pero no sabemos dónde y que nos hemos desviado de la ruta de entrada por Santo Domingo.
Se dio vuelta en su asiento enfrentándonos y comentó que lo único que le interesaba era nuestra vida y llevarnos a buen puerto y que por favor conserváramos la calma pues su preocupación era la mejor manera de controlar la situación, para que no sucediera lo ocurrido en otro vuelo entre la isla y el continente en que aparentemente en un ataque de histeria de los pasajeros, el avión cayó al mar y nunca más se supo de ellos.
Mencionó que a lo mejor podría intentar entrar por ruta hacia Rapel y luego seguir sobre la carretera Longitudinal Sur hasta Santiago, imposible, pues no sabíamos dónde estábamos, no se veía nada de nada solo ruido de los motores y tambaleos del avión por el viento del frente. Le transmitimos nuestro compromiso de autocontrol y preguntamos qué podría ocurrir. Fue categórico…. -estamos muy complicados y no se qué hacer pues la situación es incontrolable y encomendémosnos a Dios.
Nos miramos entre nosotros, nos dimos un apretón de manos y nos despedimos con un sentimiento de impotencia de “hasta aquí llegamos, gracias por la amistad compartida”. Enseguida el piloto nos señala que va a dejar que el avión pierda altura y caiga donde caiga pues no se veía nada, no sabíamos si caeríamos en tierra, zona de bosques de pinos que nos harían pedazos o el mar en temporal que nos botaría a los roquerios si es que estábamos en el mar.
Pensé en mi funeral, el aviso de defunción en el diario ¿Cómo sería….quién lo pondría, mi familia? El club de rugby Old Mackayans avisando “tenemos el sentimiento de comunicar el fallecimiento de nuestro amigo y jugador…….” ¿quién hablaría y qué cosas dirían….? Amigos al encontrarse….¡supiste que murió Gustavo Cardemil en un accidente! ¿Qué le dirían a mi hijo por nacer y cuando fuera más grande ¡tu papá murió en un accidente de aviación y preguntaría ¿Cómo era?
En esos momentos, el piloto nos dice ¡hasta aquí llegamos y estamos hasta las masas!. Soltó la caña bajando la velocidad y se fue rápidamente abajo perdiendo altura, mi jefe Tulio Garcés empezó a quejarse con dolores de oído y Carlos Wobbe se hizo pipi en el asiento, yo aferrado al respaldo del asiento del piloto miraba asustado este paisaje gris como que estuviéramos sobre una calle pavimentada de cemento, el ruido de los motores y la inclinación del avión era tenebrosa………. Cuando de repente …… un agujero negro en las nubes le grito al piloto: ¡Eduardo allí!, toma la caña, endereza el avión y se mete por el agujero apareciendo sobre un poblado con sus calles vacías llenas de charcos por la lluvia, postes de alumbrado y casas. Exclama: ¡es San Antonio!.
Le comento, -es muy chico y no se aprecian buques y muelles, pasamos a baja altura nos internamos al oriente en un sector muy oscuro….son bosques de pinos. -Chutas, me digo. Hasta aquí llegamos, nos vamos a sacar la cresta entre los árboles, se hará pedazos el avión y se incendiará, nos buscarán durante algunos días y en los diarios la noticia en página interior … “encontraron avión perdido que venía de Juan Fernández, sin sobrevivientes. Los fallecidos, el piloto y mecánico, más tres funcionarios de Corhabit Valparaíso”. Foto de un bosque quemado y restos de un avión destrozado.

ATERRIZAJE en PICHILEMU
Ingresamos al pueblo a muy baja altura, nadie en las calles, en cada pasada el avión sobrevolaba hacia el oriente, torcía al sur y volvía por la costa hacia el norte apreciando el borde costero y cada vez que pasaba sobre las casas, aceleraba tres veces.
Pregunto al piloto de qué se trata y me comenta que es una señal internacional de emergencia en aviones pequeños. Yo pensaba …. si fuese un poblador, en un día de lluvia, con temporal, estoy en mi casa, a esa hora + ó - 20.30 de un día festivo y siento el motor de un avión pasar sobre mi casa a baja altura, sin luces que muestren de qué se trata, es muy difícil que tome alguna acción.
Después de varias vueltas, el piloto reconoce Pichilemu, pues había sido piloto de Ladeco y conocía el borde costero. Vuela sobre la rompiente de las olas que le indicaban el borde de playa, reconoce más al norte Topocalma.
Comenta que va a intentar entrar hacia Navidad y Rapel. Hicimos varias pasadas a baja altura y llegando hasta Topocalma se elevaba para pasar al norte a tan baja altura que se apreciaban las olas y hacia el oriente las luces de algunos autos en un camino costero a la altura de la cabina, en una de esas pasadas al norte, nos pilló la lluvia, se nubló completamente, nos elevamos saliendo hacia el poniente sobre el mar, con una luna preciosa y abajo, lo que yo comentaba, el camino gris de nubes que simulaban una carretera de cemento.
Estábamos otra vez complicados, pero………. en una de esas pasadas, aparece el agujero negro entre las nubes y se mete de lleno apareciendo de nuevo el poblado desierto, iluminadas sus calles, sin gente ni vehículos. López nos señala que la alternativa es aterrizaje forzoso en la arena. A muy baja altura recorre la playa reconociendo el borde pero …. otro problema, se repetía la playa en dos sectores, pues un estero nos desorientaba como un espejo de agua.
Decide López: lo más conveniente sería amarizar cerca de la playa y pide nos coloquemos los chalecos salvavidas, aligeremos la ropa que en el agua pesa, saquemos la balsa que estaba detrás de los asientos y prepararnos para el choque.
Nosotros estábamos sin zapatos ni pantalones, en puros calzoncillos, camisa y chaleco salvavidas.
Damos varias vueltas desde la playa al norte, volviendo sobre el estero hacia el sur, a muy baja altura, sin ningún movimiento en las calles y nos señala que en esa mancha oscura, al oriente de las casas, debería haber una pista, que en sus vuelos nacionales con luz, la había visualizado, pero de noche era inubicable.
Frente a esto volviendo desde el sur, nos da instrucciones del amarizaje, que no será como en las películas en que el avión flota, los pasajeros se bajan tranquilamente a la balsa y se van remando hasta la playa. No será así y nos puntea.
-Si primero toca un ala, el avión girará violentamente y se destrozará, cada uno intentará salir a la superficie como sea.
-Si es posible salir en ese instante, alguien trate de abrir la balsa, gritarse para ubicación e intentar juntarse.
-Si el avión entra de punta se irá directo al fondo, seguramente sin alas, lo que abre la posibilidad que el sector de la puerta quede abierto y por ahí intentar salir, juntarse cerca de la balsa y orientarse a la playa.
-Lo más seguro, dado el tamaño de las olas es que el avión sea alcanzado por alguna cresta de agua, destrozado y se hunda en la revoltura de las olas.
Damos la última vuelta para descartar definitivamente la arena como lugar de aterrizaje y en ese momento, a pesar de haber exigido a los compañeros que miraran con atención cualquier signo de orientación, le señalo a López que distingo una pequeña tenue luz al oriente de la playa que nos parpadea en el medio de la mancha oscura que visualizábamos desde el aire. De inmediato el piloto gira hacia allá y al pasar sobre el poblado, vemos que por las calles van vehículos de todo tipo, bomberos, carabineros, autos, camiones, motos y gente corriendo con linternas hacia la lucecita, que al pasar sobre ella distinguimos un auto iluminando un sector de la pista que no podíamos ver desde el aire.
Volvemos a tomar dirección norte sobre la playa y desde lejos apreciamos como los autos se van formando en fila. Se prenden fogatas con tambores de combustible, sacos, sábanas, manteles y todo tipo de elementos inflamables generando un porcentaje de la pista iluminada por un solo lado. El piloto nos da instrucciones para el aterrizaje; al mecánico, apenas toque suelo las ruedas corte el contacto para evitar incendio si es que se produjeran daños, los pasajeros se inclinen hacia adelante tomándose de los tobillos y permaneciendo agachados, el mecánico debe patear la puerta apenas aterricemos de tal manera podamos salir y que sea en orden desde el que esté más cerca hasta el más lejos (que era yo) que venia detrás del asiento del piloto López.
Como Uds. comprenderán, este momento para todos era único y yo no me lo iba a perder …. Permanecí sentado sin agacharme y vi claramente el momento que tocamos pista, las luces y fogatas a la derecha del avión y lo peor, que solo estaba iluminada menos de la mitad de la pista. El avión se dio tres “patitos” y se fue de un viaje derechito hacia el fin de la pista, sin desviarse nada a pesar del barro ni inclinándose hacia el costado de tierra ……y las casas se nos venían encima pues con la velocidad en tan poco trecho era para un desastre……., pero “el Flaco de allá arriba” que se había concertado con la población de Pichilemu, nos dio una mano.
De repente el avión se clavó de punta quedando apoyado en su nariz, el mecánico pateó la puerta y saltó, el piloto sentado hacia la salida nos conminó a saltar. Sale Carlos Woobe, mi jefe no podía soltar el cinturón de seguridad por los nervios, me tiré un piquero sobre el ala, vuelta de carnero sobre ella y al suelo, en eso sale el Jefe y el Piloto López gritando que nos alejemos por el riesgo de incendio.

EN TIERRA PICHILEMINA
Fuera del avión la visión era terrible, clavado de punta en el barro, fuerte viento y lluvia, todo oscuro salvo el costado de la pista, parados en el barro a pie pelado, en calzoncillos, con un chaleco salvavidas amarillo. En eso, aparece un furgón de carabineros con las luces prendidas, se baja una persona gritando con una identificación en la mano ¡No se preocupen, ya están en tierra. Soy de la DGAC (Dirección General de Aeronáutica Civil), se lo que es esto ….
Nos subimos al furgón llenos de barro y nos alejamos lentamente sin perder de vista el avión clavado de punta y a solo 100 metros de la calle que separa la pista de las casas. Nos bajamos frente al Hangar mientras la gente nos saludaba asombrados de las langostas que se salieron del saco y caminaban en el piso de cemento del hangar. Nos hicieron subir a unas sillas, cinco personas en calzoncillos, semi piluchos, con chalecos, parados frente a la gente. Llega un oficial de carabineros con una máquina de escribir y empieza a escribir: ”Hoy 21 de mayo del 1975, siendo las 20.45 ha aterrizado el avión matricula CEY ……….piloteado por ….. y como pasajeros los señores……….. todos ilesos quienes vienen desde la Isla de Juan Fernández……………
En eso entra un señor con una caja de champaña. Se presenta y es nada menos que el Alcalde (Mario Urrutia Carrasco, en esa fecha), y dice que hay que celebrar el nacimiento de estas 5 personas, pues después de lo apreciado, es una verdadera vuelta a nacer. Y agrega: “Desde hoy son hijos ilustres de Pichilemu”.
Cuando señalo mi nombre, se acerca otro señor quien se identifica como ex regidor (estábamos en 1975) Sr. Echazarreta y propietario de un Motel junto a la playa, me pasa un juego de llaves señalando que por favor alojemos allí, que a pesar de estar cerrado por la época, feriado y lluvia, dispongamos de él, me señala al oído que al identificarme, reconoce conocer a mi padre, ex diputado por Valparaíso.
Ya en el interior del salón comedor, nos abrieron el bar, un picoteo y desperté al otro día en la mesa de billar, no se cómo llegue hasta allí, pero que dormí como nunca, fue así.
Temprano al otro día, salgo mirando la playa, aprecio que es un lindo y asoleado día, el mar que bordea la playa con olas importantes, veo a Eduardo López limpiando sus zapatos del barro de la pista y me comenta…… que no teníamos ninguna posibilidad de sobrevivir frente al fuerte oleaje y añade que nunca vio la copa de agua que está como a unos 100 metros del motel y que hemos tenido mucha, mucha suerte de estar vivos.
Llega el Sr. Lino Vargas, el funcionario de la DGAC y cometa que trabaja en la Torre de Control del Aeropuerto El Tepual de Puerto Montt, y que en días recién pasados se encontraba en un curso intensivo en Santiago y que por una sobrecarga de trabajo le vino stress para lo cual lo enviaron a Pichilemu con licencia para su descanso y recuperación; agregando que “anoche me encontraba jugando brisca cuando escuchó el ruido de un avión, lo que me pareció extraño, pues en un día como ayer, de fuerte temporal de lluvia y viento a esa hora cercana a las 21.00 era imposible que un avión estuviera volando. Al sentir nuevamente el motor sobre las casas, me levanté corriendo a buscar mi auto y fui hacia los bomberos y carabineros solicitando ayuda. Y de ahí me dirigí a la pista e intenté en el trayecto que otros vehículos me siguieran para indicar como lugar de aterrizaje. Me siguieron algunos y allá les pedí estacionar al borde de la pista, mientras van llegando el resto de los vehículos”, los que nosotros pudimos distinguir desde arriba.
Al día siguiente, el jefe de Estación de FFCC nos atendió amablemente. Sacó una botella de Don Eduardo de la Viña Macaya, brindando con nosotros mientras esperábamos el tren que nos llevaría a San Fernando y luego el Automotor a Santiago.
En nuestro trabajo nos dieron un mes de licencia médica para recuperarnos y nunca más he logrado olvidar minuto a minuto lo vivido y cada vez que me entero de un accidente de avión, me recuerda lo que deben haber sentido las victimas que fallecen, con la diferencia que estoy vivo.

EPILOGO
Hoy tengo una cabaña en el sector Catrianca (Medialuna) entre Cáhuil y el pueblo, frente a Punta de Lobos. Mi hijo arquitecto me convenció hace años de volver a este lugar, ya que es surfista y que sería bueno para mi vejez revivir esta experiencia, que cada vez que vamos al pueblo, al pasar por la pista, recuerde lo importante que fue la gente de Pichilemu el 21 de mayo de 1975. En tanto, el diario La Tercera, una semana después del accidente, tituló en 1ª página “Un regalo de Dios”.

Fotografía: GCD

Fuente: www.pichilemunews.cl – 31.05.2020

En modo “descanso laboral” ayer, pensábamos qué más subir con motivo del Día Nacional del Patrimonio que tan especialmente ha obligado a conmemorarlo en forma diferente. En efecto, todo al revés que en todas las versiones anteriores donde se llamaba a visitar a lo largo del país a visitar nuestro patrimonio; en tanto hoy es “Quédateencasa” (que mejor y más seguro lo pasas) ….
En esas divagaciones estábamos, cuando para variar estando revisando y ordenando nuestros archivos, “se nos apareció” la Carpeta con la Revista Zig Zag, del año 1916, cuando el ferrocarril estaba aún a varios kilómetros y a una década de llegar a Pichilemu.
Así es, y mientras veía esas fotos del pasado y leer el texto de la periodista que firmaba como Roxane (*), se me vino de golpe tantas películas que desde niño vimos ya en el Cine Royal, como a la sala de proyección que, en los años ‘50 se improvisaba cada domingo en el Hotel Central, cuando este lo regentaba don Lucho Vera junto a la señorita Elfa Yañez.
Películas del viejo y lejano Oeste norteamericano, donde se veían largas caravanas de carretas llevando a familias completas en demanda de un mejor futuro, desde distintos puntos. Y donde, de pronto, su tranquila marcha se veía interrumpida por el acecho y ataque de los indios dueños de esos territorios, libres del hombre blanco.
Ahí, no cabía otra cosa que correr o enfrentar el peligro.


Escenas similares se nos vinieron a la mente, pero situándolas en el sector El Lingue aunque primero fue Cardonal, Alcones, Yerbas Buenas (Marchigue) hasta donde había servicio de carruajes para seguir a la costa, para continuar camino a la playa a veranear. También en el paisaje por parajes colchagüinos, se veían caravanas de carruajes, que son descritos por Roxane.
Pues, no iremos a los detalles, sino los invito a que lo hagan ustedes mismos, para que “vuelvan por unos minutos” a imaginar la verdadera aventura que significaba llegar a Pichilemu que, por esos años, ya cautivaba a familias tanto de Santiago o ciudades de la región, con los encantos del “bosque pequeño”.

 



VIDA SOCIAL en Pichilemu, Revista Zig Zag, 1916
Pichilemu, en lengua araucana “pequeño bosque”, conserva el poético nombre que sus primitivos habitantes le dieran. Recorriendo sus costas se encuentran aún piedras horadadas, “huacos”, flechas y otros vestigios de la tribu de indios pescadores que otrora sentó allí lus lares, vestigios cuya rusticidad contrasta grandemente en ese lugar, centro hoy día de una civilización avanzada, asiento de un balneario de lujo cuyos hoteles, terrazas y amplias escalinatas son un exponente del alto progreso que en esa región ha llevado el espíritu emprendedor de don Agustín Ross.
A las bellezas naturales que encierran esas playas cortadas por rocas imponentes y fantásticas cavernas, va unida la obra maravillosa que tupe de bosques las planicies y levanta edificios que satisfacen las mayores exigencias de la vida moderna.
No hay duda que todavía es algo fatigoso el viaje a Pichilemu; sin embargo no carece de atractivo e interés la última etapa de la jornada que, en tanto no se termine la vía férrea, deberá efectuarse en carruaje. En una pintoresca altiplanicie, término de la vía en construcción, aguarda al viajero un sinnúmero de anticuados vehículos que forman original campamento. Disputándose el paso, se lanzan cuesta arriba los breaks y carretelas conducidos cada uno por cinco briosos caballos y el indispensable postillón o “arreuquín” para ayudar en las repechadas. El grito de aurigas y postillones, el restallar de las fustas, la alegre caravana que precede y sigue, el abrupto paisaje que se desliza rápidamente, infunde cierta alegría comunicativa, cierta frescura de espíritu que predispone el ánimo a gozar del más ideal de los veraneos en un completo abandono de trabas u prejuicios mundanos.

Familias
1. Por la mañana en la playa …
2. Familias Mackenna Lazcano, Zañartu Lazcano, Amunátegui Jordán, Charlín Vicuña, Ramírez Granja, Santa Cruz Ossa, Valderrama Lira, Barredos Peñafiel, Benítez Bunster.
3. Srta. Luisa Amunátegui Jordán.


Pichilemu, llena de románticas leyendas que han dado su nombre a la “Piedra de los Lobos”, “Cueva de la Negra”, el “Infiernillo”, etc., es actualmente uno de los sitios predilectos de nuestra buena sociedad.
A medio día los veraneantes se reúnen en el Gran Hotel a fin de hacer proyectos para la tarde.
Mientras se discute el rumbo que ha de seguir la alegre comparsa, algunos juegan bridge o pockert; se organizan bailes infantiles y otras diversiones que mantienen la unión y el entusiasmo hasta el momento de la partida.
Después se celebra el paseo a los peñascos del “Infiernillo”. Se atraviesa el tupido bosque de pinos y eucaliptus y luego una árida planicie. Una deliciosa contemplación de la naturaleza a la que asisten las familias Benítez, Bunster, Barredos Peñafiel, Vicuña Correa, Charlín Vicuña, Díaz Borden, Ossa Prieto, Mackenna Lazcano, Valderrama Lira, Zañarte Lazcano, Amunátegui Jordán, etc. ..
Demasiado pronto terminaban esos días de veraneo que por la noche, en el suntuoso salón del Hotel Ross, alargábamos entre la música y el baile.
Nuestras aficiones, de refinadas que eran tornábanse sencillas. Inconscientemente la paz y quietud de la extensa playa contagiaba nuestro espíritu, desvaneciendo amarguras y sepultando inquietudes en la inmensidad del océano. - ROXANE (*)

1. Algunos nuevos chalets en el balneario de Pichilemu.
2. En el bosque de Pichilemu.
3. La Terraza.

(*): Doña Elvira Santa Cruz y Ossa —más conocida como Roxane— fue una periodista, escritora, poetisa y editora chilena​ adscrita al género de la literatura infantil y juvenil, escribiendo y recopilando cuentos y novelas.​​​ Wikipedia

Fotografías: WSG/Archivos "pichilemunews"

Fuente: www.pichilemunews.cl – Por: Jorge Aravena Llanca – 24.06.2020

Día de San Juan: 24 de junio, día clásico de la brujería y de las pruebas mágicas; en Chile noche propicia para quienes siguen fieles a las viejas supersticiones. Pero conocemos a muchos al otro lado de la cordillera, en Buenos Aires, Argentina, que trasnocharán, no para esperar que florezca la higuera que en Chile pueda hacer millonarios a los trasnochadores, sino en ambos países para cumplir un fiel ritual: escuchar la voz viril y bien afinada acompañada de guitarras u orquesta de 1930, de un cantante de tangos inolvidables: Carlos Gardel; y felicitar como un nuevo advenimiento el nacimiento de un poeta viajero de trenes nocturnos y acuñador de monedas en los charcos de su infancia.
Porque hoy 24 de junio se cumple un aniversario más de la trágica muerte en Medellín, Colombia de Carlos Gardel. Y porque la mejor manera de recordarlo es oírlo de nuevo. Y ojalá –para estar a tono con su época– escucharlo en una vieja victrola cuya cuerda está a punto de cortarse y colocar, no un long-play, sino un rayado disco 78.
Otra manera de rendirle homenaje es asistir a esos cines de barrio en cuyas pantallas aparecen desteñidas como olvidadas películas llovidas y destempladas como El Tango en Broadway, Cuesta abajo, El día que me quieras, en las cuales Gardel excesivamente maquillado, engominado a la perfección, sonriente, canta siempre recordando al barrio lejano donde lo espera su viejita y la perdida vecina que dejó de ser una niña y es ahora una marioneta de frágil mirar.
Ese mismo día, 24 de junio de 1935, día de San Juan y de cambio de año entre los mapuches de Lautaro, en Chile, nacía el poeta Jorge Teillier. En esa araucanía arribó cargado de letras a la historia de Chile este poeta que nació en la frontera. Era hijo de emigrantes franceses, igual que Gardel, pero en segunda vida, Gardel de herencia y vida completa; ambos echaron de inmediato raíces en esta generosa tierra americana.
Allá en Colombia murió cayendo del cielo Carlos Gardel, y en Chile el mismo día ocurrió un milagro: llegaron a Lautaro poetas de toda América, del Oriente, de Alemania, Rusia y Francia, que escribieron en las hojas de un aromo los presagios de la vida del niño que nacía; también el silencio de su infancia; su timidez de frágil infante y, luego de sediento forastero.
En Buenos Aires era todo llanto, hombres y mujeres comprendieron que el que moría sería el cantor que, cantando cada día mejor, se convertiría en su santo y seña, de nacionalidad y amor en la nueva tierra que les daba albergue.
En Chile el poeta tendría por nombre Jorge, también de labrador de letras melodiosas al viento entre eternas araucarias. Pero sería a la vez un árbol derribado; tierras asoladas; ángeles caídos de perdidos paraísos de hombres extraviados desde la misma infancia con una sed de siglos.
Así como el cantor de tango vivió en ciudades cercanas al Océano Atlántico, el poeta chileno lo haría cerca del Océano Pacífico, ambos como sabios con memoria de antiguas culturas, persistiendo en la búsqueda de la verdad y la belleza: uno con voz de tenor de hombres desplazados a una nueva tierra, y el otro, como poeta de lares mitológicos y defensor de antiguos mitos.

Fotografías: JALL

Fuente: www.pichilemunews.cl – 18.06.2020

- Nuevamente parte de la ciudadanía, en su derecho de velar por el ordenamiento de las leyes, derechos, que muchas veces son vulnerados por ciudadanos inescrupulosos ha estado denunciando a las autoridades hechos considerados “irregulares”, en algunos casos constitutivos de delitos, etcétera.

Es lo que desde hace unos días -al margen de otros, desde un tiempo a esta parte en la Laguna El Ancho- se vienen publicando en redes sociales videos y posteos de vecinos que, en forma reiterada denuncian situaciones que, entre otras cosas afectan la flora y fauna del lugar.
Paralelamente, en otro extremo del Radio Urbano, Playa Hermosa, en terrenos frente a la playa denominada “La Ballena” se han estado denunciando trabajos con maquinaria pesada.
En efecto, es lo que ha ocurrido en días pasados, donde se construyó una zanja que, claramente, es para evitar el paso de vehículos y que se estacionen dentro de lo que son terrenos privados. Terrenos que en su momento han estado con arena, con dunas y flora propia de esas superficies. Y que muy bien saben que, en marea alta y especialmente cuando hay marejadas, quedan cubiertos de agua.
Sin embargo, tal como hemos intentado clarificar a la comunidad, especialmente a la del sector, no siempre se logra por diferentes factores.
El caso, es que exactamente el 11 de agosto de 2016, a raíz de denuncias similares publicamos un artículo al respecto, que replicaremos.
Hoy, esperamos que otros lectores lean y entiendan que, en este caso aunque nos pese hay dueños al margen de quienes sean y que pueden ser igual que yo, usted, o usted (no necesariamente “poderosos”, “millonarios”, etcétera), si compraron uno o más sitios, tienen derecho a cerrarlos. No obstante, por estar en una Zona con restricciones, como todo el borde costero, NO PUEDEN CONSTRUIR VIVIENDAS.
Tampoco construcciones de más de un Piso y que eventualmente pueden usarse para ejercer un giro comercial, siempre y cuando esté permitido por la Ordenanza del Plano Regulador Comunal.
Todo ello, obviamente tiene que contar con el correspondiente Permisos de Construcción aprobados previamente por la Dirección de Obras Municipales, DOM, para lo cual debe presentar en primer término el proyecto arquitectónico.
Según la opinión de algunos usuarios de redes sociales, las autoridades municipales no se han preocupado de estas denuncias.
Sin embargo, “pichilemunews” puede decir que el alcalde de Pichilemu, Roberto Córdova si está preocupado de lo que está sucediendo.
En efecto, me llamó ayer para consultarme sobre artículo que publicamos respecto de este tema hace algún tiempo. No lo encontraba en internet. Y en ese minuto si bien recordamos a cuál artículo se refería, no lo pudimos ayudar en ese instante; pero si en horas posteriores al buscar en nuestros archivos.
Este es el artículo que creo ayudará a la comunidad, o parte de ella, a comprender cuál es la situación real de los terrenos en cuestión.
Por otra parte, creemos que cada Junta de Vecinos a fin de que sus socios se informen debieran tener una copia del Plano Regulador dispuesto en su Sede Social; contribuyendo a que los vecinos sepan los límites de su Unidad Vecinal y las manzanas existentes. Así, ante cualquier sospecha de ocupación irregular de un terreno, se verifica si ésta corresponde o no. Y, con base, se efectúa o no la denuncia en la instancia correspondiente.

EL PESO DE LA VERDAD SE IMPONE EN NUEVO CERRAMIENTO DEL BORDE COSTERO DE PICHILEMU, EN DENOMINADA PLAYA LA BALLENA

Fuente: www.pichilemunews.cl – 11.08.2016
- Hasta el cierre de esta nota, no logramos conocer a todos los dueños de los sitios de la Manzana F1, de la antigua Población El Bosque, y que está sobre terrenos de playa en una zona vulnerable y hasta la fecha no construida, pero que se cercará, impidiendo el estacionamiento de vehículos. No obstante, el acceso queda resguardado -mientras las autoridades no se dejen avasallar, como en otros sectores- a la playa La Ballena.
- Durante varios días, "pichilemunews" estuvo recabando información fidedigna. Y lo logramos ayer en la tarde al proporcionarnos el propietario de ocho sitios, de un total de 16, información sobre la real ubicación de ellos.
Recién anoche logramos recabar la información en torno a uno de los temas que preocupan a los vecinos del sector sur de Infiernillo, en donde en días recientes –una vez más- presenciaron que personas estaban instalando postación, rodeando una significativa superficie que es parte de terrenos de playas y dunas.


Fue así como en las redes sociales empezaron a circular fotografías que daban cuenta en forma evidente de los trabajos previos a instalar un cierro de, lo que ahora estamos en condiciones de afirmar. Se trata de la Manzana F1 que está señalada en los Planos de Loteo y que por cierto forman parte del actual Plano Regulador Comunal de Pichilemu, PRCP, desde a lo menos unos cuarenta años atrás. Solo que éstos no habían sido cerrado por sus dueños.
En nuestros archivos, encontramos fotografías aéreas, planos e, incluso una guía turística de Pichilemu, hecha por el suscrito en el año 1975 y donde incluí un Plano, denominado Expendiente Urbano de Pichilemu, realizado por el desaparecido arquitecto Pablo Ayala Sanhueza y que más tarde serviría de base para el Plano Regulador Comunal, que se realizó en los años ’80.
En dicho Plano sale la mencionada Manzana F1 (de forma trapezoidal), situada en la denominada Población El Bosque y que está frente a la Manzana Q-Q, donde están los vecinos que, eventualmente serán “perjudicados a futuro” y separados por la calle Guillermo Tell. En tanto que para el lado sur poniente deslinda con el Océano Pacífico; por el lado sur oriente con la calle Aviador Acevedo; y por el lado nor-poniente con la calle Santa Ana. Lo anterior significa que –en ningún caso, a menos que las autoridades lo permitan- los accesos a la playa quedarán cerrados. Lo que si quedará cerrado es el acceso de los vehículos al espacio de esa manzana que estaba hasta ahora, como un gran sitio eriazo y que ahora está en proceso de cerrarse.

SITIOS
Tras averiguar la propiedad de parte de esos sitios –el profesional pichilemino Jaime Labarca Vidal- este nos contestó ayer en la tarde que ocho (8) sitios le pertenecen desde el año 1986.
Consultado por detalles, Labarca Vidal nos señaló que la compra se la hizo al señor Javier Cabello Cáceres; escriturándose en una Notaría de Santiago y, posteriormente, inscrita en el Conservador de Bienes Raíces de Santa Cruz (año 1987) y, tras instalada la Notaría y Conservador de BB. RR. en Pichilemu (1995), estás se reinscribieron en nuestra comuna. Dentro de las consultas realizadas a uno de los propietarios, Jaime Labarca, nos envió todos los antecedentes donde incluye las medidas de sus 8 sitios, como el Rol otorgado por el Servicio de Impuestos Internos.
Asimismo, Jaime Labarca Vidal nos informó que los trabajos de cierro están a cargo del vecino Hugo Aliaga Jorquera, quien es suficientemente conocido por la comunidad a raíz de diversas propiedades fiscales y terrenos que a través de diversas figuras ha logrado inscribir a su nombre y/o conjuntamente con abogados. Y que transcurrido un tiempo ha procedido a desprenderse de ellas. Dos casos de retazos en Avenida Costanera de más de mil metros cuadrados cada uno, y que luego subdivide y vende a terceros.
Con el tiempo se convirtió en Corredor de Propiedades. Y de hecho, según el profesional pichilemino Jaime Labarca sus sitios están siendo ofrecidos a través de este corredor.

BORDE COSTERO
Si bien los vecinos justificadamente han reaccionado ante muchas veces pasividad de las autoridades y funcionarios, se han preocupado por estos “cierros” hasta ahora provisorios, para evitar que los destruyan, en este caso –como se ha dicho- está en su derecho el propietario a cerrarlo. Claro que no obstante a ello, esos terrenos que “se le han ganado a la naturaleza” por decirlo de alguna manera; estos –tarde o temprano” son reclamados por la ley de la propia naturaleza.
Y una prueba de ello, es que el 27-2 del 2010 esos terrenos fueron alcanzados por las olas del Tsunami.
Así y todo los VERDADEROS propietarios, como otros que siguen alargando sus propiedades hacia el borde costero, sin que se le ponga atajo al desparpajo de estos vecinos espansionistas.
Mientras la parsimonia y lentitud de la Comisión Regional del Borde Costero avanza a paso de tortuga. Es tan lento el trabajo de esta Comisión –quizás la entidad más inoperante del aparataje público- y a raíz de esto los vivarachos siempre sacan ventaja, actuando sobre hechos consumados; mientras la burocracia estatal llega placé y sin dar –hasta ahora- soluciones definitivas.
Y lo decimos, pese a que la gobernadora de Cardenal Caro, Teresa Núñez, ha informado a vecinos –en reuniones en que ha participado “pichilemunews”- que la Comisión del Borde Costero está trabajando, en forma directa –para ahorrar recursos al fisco- pero esos trabajos en la práctica no se usan para tomar decisiones que impidan sigan produciendo tomas de terrenos de playa y, por ende, propiedades fiscales.
¿Y los marinos?
Los marinos de la Gobernación Marítima, es cierto, aparecen cuando hay presión; pero no resuelven mucho. ¡¡Esa es la verdad!!

Fotografías: Archivos "pichilemunews".

Fuente: www.pichilemunews.cl – 27.06.2020

Afortunadamente unos pocos pichileminos, incluidos de modo preferente quienes “han adoptado al pequeño bosque, como su patria chica" han ACTUADO y salvado a otras, ante el desparpajo de otros que en forma criminal han dañado una vez más uno de los más preciados cuerpos de agua con que cuenta la comuna, por la gran diversidad de especies que la tienen como su habitat desde siempre.


Por desgracia la laguna de Petrel, uno de los humedales dentro del radio urbano -que se une a la laguna El Bajel- no son los únicos que sufren de la acción irracional de personas inescrupulosas. En efecto, cuántas veces los vecinos no han denunciado la acción destructora del hombre, incluso a vista y paciencia al ver la acción destructora de maquinaria, guiada por intereses mezquinos, al quitarle espacio a lagunas naturales en procura de ganar más terreno a sus propiedades. Y, no obstante, a las denuncias de ciudadanos de bien, la justicia a través de sus actores, no actúa diligentemente, mira para el lado o desecha simplemente negándose a actuar, a investigar.

 

DENUNCIAS
No hace pocas semanas, a raíz de otra problemática en la Playa La Ballena, el alcalde de la comuna Roberto Córdova nos llamó para solicitar información del sector amagado.
Particularmente sobre un artículo que escribimos hace 4 años atrás respecto a una situación similar. Se la proporcionamos en horas de la tarde tras encontrarla en nuestros archivos.
Pero, aprovechando su llamada, le preguntamos sobre qué acción está realizando el municipio en torno a los Loteos en el sector de la Laguna El Ancho, la que precisamente ha sufrido acción depredadora. Y su respuesta fue “que habían interpuesto una denuncia ante la Fiscalía de Pichilemu”.
Ante ello, le solicité tuviera a bien en darle instrucciones a los profesionales del municipio para recabar información para un artículo. Y ver cómo avanza la investigación del Fiscal. Luego que le enviáramos en la tarde la información requerida en la mañana, el alcalde Córdova acusó recibo de esta manera: “Muchas gracias Washington, me será de gran ayuda”. Y acto seguido, respecto a lo de la Laguna El Ancho: “Claro, mañana hablaré con ella y le pediré que se comunique contigo”.

Para aclarar, a “ella”, el alcalde Córdova se refiere a la abogada municipal.

Huelga decir que ello no se ha concretado. Seguramente por la gran cantidad de trabajo que deben tramitar y cumplir con la responsabilidad de su cargo …..
Esperamos que en este caso, si es que no se ha denunciado para buscar a los “irresponsables” (porque no vamos a hablar de responsables) de estas acciones criminales, actúen de oficio e investiguen. Y, por otra parte, los vecinos cercanos colaboren, porque muchas veces las investigaciones fracasan por la comodidad y también por la cobardía; lo que finalmente los constituye en cómplices involuntarios de estas acciones que afectan no solo el medio ambiente, sino a la diversidad que es patrimonio de todos.
De los actuales, y sobretodo de quienes nos recordarán de un espacio mejor o peor en el día de mañana.

CEDESUS
Pero, decíamos en párrafos anteriores, que “afortunadamente” la acción de voluntarios ha permitido que la laguna esté mejor que ayer, no sin lamentar que igual hubo víctimas inocentes como lo podrán constatar en las fotos que agregamos a la nota que reproducidos de Cedesus, y que dice así:

CONTAMINACIÓN EN PETREL
Una vez más, y con gran sorpresa para todas y todos, Petrel es intervenido y maltratado con este vertimiento de “aceite de motor”, el que por su inconfundible olor y la textura que se pudo observar.
Recibimos la alerta de parte de las redes sociales, que prontamente comenzaron a difundir esta aberrante acción, que escasamente solo sirve al inescrupuloso que la ocasionó.
Un producto de este tipo, derivado del petróleo, genera un impacto contaminante en el medio ambiente y una pequeña cantidad puede afectar miles de litros de agua del humedal.
La situación se fue complejizando mientras consultábamos si al extraer las aguas contaminadas con una motobomba, la Planta de Esbbio podría recibir estas aguas contaminadas. Su gerente zonal, nos explicaba que por protocolos y restricciones ambientales no pueden recepcionar estos productos, pues se verían afectadas la calidad microbiológica de sus lodos que hacen el tratamiento de las aguas y a su vez se afectarían los equipos. Igual explicación nos dieron representantes de una empresa que entrega el servicio limpia fosas, a quienes se les complicaría, después como limpiar y dejar aptos, para seguir usando, sus equipos si transportaban este contaminante.
Quisimos compartir estas imágenes indicando no solo el foco de contaminación generado, sino también la interacción de organizaciones sociales como Laguna el Ancho Pichilemu y Cedesus, e instituciones como la Ilustre Municipalidad de Pichilemu y su encargada de medio ambiente, Macarena Alejandra Cornejo Galaz así como el encargado de emergencias, Luis Cornejo y sus respectivos equipos de trabajo. Y algunas vecinas y vecinos con quienes nos dimos la tarea de enfrentar esta desgracia.
Fuimos capaces de actuar, lo que da pie para establecer un mejor protocolo de actuación, donde esperamos se hagan parte aquellas instituciones fiscalizadoras que por ley pueden y deben hacerlo.
Aprovechamos de reconocer y destacar la acción de nuestro colega, Álvaro Yávar, Ingeniero Ambiental y socio de Cedesus, que sin dudarlo se equipó con un traje de agua y se internó en medio de la mancha, concentrando sus energías en ir meticulosamente desplazando el químico, que flotaba y ocupaba una delgada capa superficial de las aguas de la Laguna, hacia la orilla. Gracias al apoyo de una cuadrilla municipal, se hizo una especie de barrido, una vez que Álvaro nos pidiera esparcir un fardo de paja, la que poco apoco fue cumpliendo su cometido y a cada fibra se fue adhiriendo el elemento químico. A continuación, fue la tarea de ir “barriendo” la paja y con ello despejando la superficie.
No se logró remover todo, eso sí, como pueden observar, se hizo una gran tarea. Aun queda pendiente seguir removiendo este producto. El cadáver de una hembra Trile (Agelasticus thilius thilius) habitante de juncales, surgía de entre el aceite, sin tener claro si fuese o no afectada por esta contaminación, mientras que un ejemplar de pimpollo (Rolandia rolland chilensis), seguía buceando entre estas aguas y en cada zambullida, sus plumas iban acumulando y mostrando las huellas de la contaminación.
Es hora de cambiar, es hora de abandonar nuestra pasividad de simples espectadores, de silentes cómplices ante malas prácticas. Esperamos que nuestras autoridades procedan a generar las denuncias a la justicia y se hagan las investigaciones para tratar de identificar a los responsables.

Petrel es de todos y es parte de nuestro patrimonio y merece y exigimos su respeto.

A unas cuantas cuadras, este humedal nos mostraba uno de sus escurridizos y emblemáticos habitantes, quizás como único mensajero de esperanza nos observaba pasivo e impertérrito un coipo (Myocastor coypus coypus), este roedor herbívoro que al final de cuentas nos dice que si vale la pena jugárnoslas por Petrel………. Esperamos que tú seas parte de ello.

Fotografías: CEDESUS